viernes, 6 de mayo de 2005

Corcuera y el Sahara

Volví de Guayaquil el miércoles, quedaron allí Celesta Davis y su madre, y en la sala, a cargo de su operación Billy Navarrete, María Campaña, Pepe Yepez y Bárbara Aranda que se ocupa del voto del público. La última función que tuve en Guayaquil fue la de SALVADOR ALLENDE con la sala del MAAC llena y un sonoro aplauso al final. ALLENDE ocupa la cuarta posición en el voto del público hasta el 4 de mayo. Magníficas películas no entran al top ten pero otras igualmente magníficas si lo hacen. Es significativo que TU SANGRE de Julián Larrea vaya primera. Anoche fue su última presentación en Guayaquil y veremos más tarde como le fue.

La última noche en Guayaquil participamos en una reunión de artistas e intelectuales que tienen la intención de conformar una Veeduría Cultural con el propósito de observar y criticar la política de las instituciones que tienen a cargo la gestión cultural en la ciudad. Fue una reunión muy placentera, con un alto sentido crítico, gran disposición al consenso, ninguna discusión superflua o bizantina, profusa en ideas y clara en objetivos. Una reunión como pocas. Los amigos aprobaron un primer boletín/manifiesto que harán público en estos días y que se podrá leer en el sitio web de cinememoria, y tienen previsto reunirse semanalmente y actuar en diversos frentes. La gestión del MAAC, de la dirección de cultura del Municipio, de la Dirección Nacional de Cultura y de la Casa de la Cultura Ecuatoriana están en su mira, con un sentido a la vez crítico y propositivo. Las preguntas son: ¿qué política cultural en Ecuador hoy? ¿a cargo de quién? ¿con cuánto dinero? ¿cómo? Otras iniciativas similares que comienzan a surgir en Quito pueden ser el germen de una transformación radical de la cultura en Ecuador, adecuada a los tiempos que vivimos, de crisis y reconsideración de todo.

Así, con placidez y relajamiento regresé a Quito. Encuentro al Ocho y Medio envuelto en una rutina inédita y contagiosa de salas llenas, entusiasmo cinéfilo que conduce a un gasto desbocado en cervezas y pasteles - pues los precios en la cafetería son los cualquier capital europea, naturalmente - y que anuncia una ruina deprimente cuando el festival termine. Pero como Rafael Barriga ha anunciado ya a Godard en 35 mm... esto no pinta que terminará pronto.

Llegan Ana de Prada y Javier Corcuera desde Madrid. Pablo Salgado entrevista a Javier en La Luna la noche del jueves. Javier no cree que recién aterrizado lo llevemos ya a esta radiodifusora mítica de la que tanto ha oido hablar en España en las últimas semanas. Nos recibe la noticia del exilio obligado de Paco Velasco en salvaguarda de su vida y la de su familia. Después, Pablo le tiene una sorpresa a Javier: le cuenta que su padre, el poeta peruano Arturo Corcuera, estuvo en ese mismo estudio unos meses atrás, y lee uno de sus poemas. Javier habla con calma - calma del cansanción del vuelo y de la altura y de la hora - de Bagdad, de la guerra, de la política en España, del cine documental, de la televisión, del forajidismo. La conversación fluye armoniosamente bien. Esta noche tendremos el primer estreno fuera de España de INVIERNO EN BAGDAD.

Entre las muchas cosas que nos cuenta Javier hay una que nos parece particularmente alucinante. Cuando lo conocí en Madrid en el 2002 no pasaba de ser una idea algo loca: organizar un festival de cine en los campos de refugiados del pueblo Saharawi en el Sahara argelino. Más de 250 mil personas viven uno de los exilios más largos, atroces e ignorados por el mundo desde que Marruecos los expulsó de su tierra en el Sahara Occidental en los años 70. Según Javier y Ana se trata de un Estado surrealista que vive de la ayuda internacional en el medio de la arena y que recibe cada año gracias al trabajo de ellos y un grupo de amigos un convoy de 2 aviones argelinos que llegan desde Madrid cargados de proyectores de cine, copias de filmes y centenas de invitados que van a proyectar sus películas subtituladas al árabe en funciones nocturas a cielo abierto. Los invitados se alojan en las tiendas de las familias saharawis, comen con ellos y van al cine con ellos. Como es natural, no les podemos creer, y nos invitan a ir. Todos nos decimos que no podemos no hacerlo. ¿Qué película ecuatoriana le podemos llevar al pueblo Saharawi? Más información sobre el festival del sahara en: www.festivalsahara.com


Seguiré más tarde. Ahora los dejo por un momento. ¡Vayan al festival!

1 comentario:

Anónimo dijo...

es dificil, pero dice Corcuera que a los Saharawis les gustan mucho las pelis indúes y que prefieren la ficción.... quizas empezar con algo más liviano...

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