domingo, 20 de noviembre de 2005

La lección del náufrago Milton Pucha Sánchez

El 19 de agosto pasado, hace apenas 3 meses, noventa y cuatro ecuatorianos murieron en el intento de alcanzar las costas de Guatemala a bordo de un buque atunero. Los pasajeros iban apretujados en el depósito del frigorífico de la nave cuando el barco sucumbió a la ferocidad de una tormenta. Me impresionaron en aquel entonces dos cosas. La primera, que no hubo ni un cuarto de hora de luto nacional, y la segunda, la manera con que uno de los sobrevivientes, el joven azuayo Milton Pucha Sánchez, de veinte años de edad, narró los hechos al periodista de El Universo José Olmos. Según el reportaje, Milton Pucha iba ya por su tercer intento de llegar a los Estados Unidos.

Después de leer la nota me preguntaba yo qué había llevado a este muchacho a intentar tres veces en menos de dos años alcanzar los Estados Unidos por medios tan rudimentarios. Traté de imaginar su razonamiento, me pregunté si en algún momento Milton sopesó, con frialdad y detenimiento, los pros y los contras de su decisión. El reportaje decía que "la pobreza lo había empujado al mar" y que Milton habia tomado la determinación de embarcarse llevado por el deseo de construir una casa para sus padres. Y, en efecto, así parecía. Pero había en el relato de Pucha un detalle aparentemente poco importante que lo contradecía. Milton decía que la primera vez que lo había intentado, dos años atrás, después de haber hecho la travesía marítima con éxito y después de haber atravesado Guatemala por diversos medios a las órdenes de un coyote al que había cancelado la totalidad del importe de su viaje, y cuando había ya llegado a la frontera con México, es decir, cuando había hecho al menos la mitad del recorrido, súbitamente se había arrepentido y había sido presa de un irrefrenable deseo de volver, por lo que se había entregado a la policía del poblado más cercano. Tan cerca había estado de la frontera que los mismos policías guatemaltecos en cuyas manos se entregó le habían dicho que no fuera flojo, que siguiera. Pero Milton persistió en su desestimiento y terminó en un calabozo. Ingenuamente había creído que el consulado ecuatoriano se haría cargo de su pasaje de regreso en avión, como había escuchado que solía suceder con los deportados, pero se topó con que el cupo de deportaciones de este año se había agotado ya y no le quedó más remedio que llamar a su familia en Ecuador para pedir que le mandaran dinero. Es de suponer que este gasto significó un enorme sacrificio para sus padres, cuya pobreza Milton había pretendido remediar con su viaje. ¿Por qué regresaste?, le preguntaba con toda razón Olmos y Milton, poniendo a prueba nuestra credulidad, le respondía "porque extrañaba a mi novia". Naturalmente la respuesta carecía de todo sentido. ¿Quién se regresa a mitad de semejante travesía por una razón tan trivial a sabiendas de que las consecuencias del retorno no harían sino empeorar las cosas para él, para su familia y para la novia a la que supuestamente extrañaba?

Exeptuada la posibilidad de que hubiese mentido, para lo cual estaba en todo su derecho aunque la Constitución diga lo contrario, y en realidad haya sido presa de un momento de cobardía y debilidad enteramente comprensible o que Milton efectivamente tomó la decisión concientemente y por genuino amor a la novia, no queda más remedio que concluir que Milton Pucha obedeció a un arrebato de infantilismo. Arrebato que contradice su propósito original y, según mi manera de verlo, no solo explica su retorno sino toda la planificación de su viaje. La enumeración tan poco convincente de sus deseos evidencia que Milton tomó la decisión de partir de modo irreflexivo, viviendo el vértigo y la tentación del peligro, dejándose llevar por los abrumadores consejos y rumores que lo rodeaban. Este estado de inconciencia no habría sido posible de no ser porque Milton, como miles de otros jóvenes de su generación, además de ser pobre era presa de un aburrimiento infernal en el campo azuayo. Después de todo, lo que se llama "la falta de perspectivas" no es otra cosa que la certeza de que las circunstancias presentes de la vida seguirán inalteradas por los años que nos quedan. De modo que no culpo a Milton Pucha por su desesperación por abandonar lo previsible y tampoco lo culpo por su decisión precipitada. Pero si advierto que tedio e infantilismo resultan ser una combinación letal. El tedio inocula el deseo de aventura pero el infantilismo abrevia el raciocinio, lo vuelve impetuoso, precipitado. Tenemos entonces como resultado un Milton Pucha que no es consecuente con las motivaciones de su viaje, que toma decisiones apresuradas y hasta torpes y que, entre lágrimas, reconoce con falta de convicción que cometió un error y jura que nunca lo volverá a intentar. Doy por sentado que lo hará y si no lo hace hará otras cosas igualmente desquiciadas. Por ejemplo, entregará el dinero de sus ahorros al primer infeliz que le ofrezca multiplicárselos por diez en un abrir y cerrar de ojos - como han hecho los clientes del fallecido Notario de Machala - o irá a profanar la tumba del mismo infeliz una vez que se haya dado cuenta de que lo estafó - como también han hecho los clientes del Notario - o gastará preciosos centavos de su sueldo en llamar a votar por El Mejor Ecuatoriano. Así tenemos que la vida de Milton Pucha correrá la misma delirante suerte del país que lo vio nacer mientras le duren los días.

Una vez le pregunté a un amigo shuar cómo se decía "adiós" en su lengua y me respondió con la palabra "enemtaimrata". "Enemtaimrata" es lo que le decía su padre cuando lo despedía en sus viajes a Quito o cuando se iba de cacería en el bosque. Literalmente, "enemtaimrata" significa "sé sagaz", "permanece siempre alerta". En shuar no se dice "que Dios te bendiga" o "que te vaya bien"... se dice "sé sagaz", "permanece alerta". Entre los shuar los males que a uno le llegan siempre son culpa de uno mismo y por esta razón en su cosmovisión no existe el infierno. El malo solo puede hacerte daño cuando bajas la guardia, en un momento de descuido. Es la misma concepción del budismo: vivir el instante presente. Permanecer siempre despiertos. Es la ley con que se sobrevive en la selva, y por ende es la ley de la civilización. La sagacidad es la astucia y la prudencia, el raciocinio, la edad adulta. Muy lejos de Macas, al otro lado del mar, en una pequeña ciudad de Suiza, mi hermana me llevó un día a conocer la escuela donde estudian sus hijos. Me sorprendió ver el patio abierto junto a la calle, sin ningún cerramiento ni verja. Durante el recreo los niños juegan sin vigilancia. ¿Y qué pasa si la pelota salta a la calle?, le pregunté, ¿no tienen miedo de que los niños la sigan? No, me dijo mi hermana, ¿por qué la van a seguir si saben que por la calle pasan los carros? Lo saben porque dos veces al año viene la policía a instruirlos y entre los ejercicios de la instrucción está el simulacro de la pelota en la calle. Enemtaimrata. Sé sagaz. Permanece siempre alerta.

Mientras tanto Ecuavisa insiste en hacernos elegir al Mejor Ecuatoriano. Entre los diez nominados está uno que, según el programa, tiene el dudoso mérito de nunca haber acumulado fortuna y de haber acuñado esta célebre y profunda frase: "dadme un balcón y seré presidente". Puesto que el programa no propone ninguna reflexión crítica frente a este ejemplo sublime de estulticia, no podemos sino pensar que El Mejor Ecuatoriano es un programa profundamente velasquista. "Dadme un programa de televisión y seré presidente", diría hoy Velasco Ibarra. Y allí está, en tercer o cuarto lugar. No me extrañaría que gane pues para récords, Velasco Ibarra. Dice Ecuavisa que la serie pretende inocular en los ecuatorianos el amor propio y rescatar nuestra identidad. Esas cosas, lo sé muy bien, se dicen en televisión con enorme facilidad y no hace falta mucho maquillaje para que el aspecto de quien lo dice resulte fiable. Es, como todo lo que aparece en televisión, un show. Lo malo de este show en particular - además de ser velasquista o precisamente porque lo es - es que parte de la convicción de que el desastre nacional obedece a una supuesta falta de valores y favorece, en consecuencia, una forma de pensar según la cual nuestra salvación pasa por la sublimación y la emulación de unas cuantas vidas ejemplares. Esta visión moralista cercana a la idolatría en nada va a impedir, en el supuesto de que alguien la esté tomando en serio, que se sigan reproduciendo los comportamientos infantiles y la desolación aventurera que convirtieron a Milton Pucha en testigo absorto de noventa y cuatro muertes evitables. Para no hablar de los clientes defraudados del Notario de Machala.

En lugar de enseñar a emular a los mejores, haría bien la república en enseñar a los niños la divisa shuar: enemtaimrata. Sé astuto. Sé prudente. Permanece siempre alerta.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Enemtaimrata Manolo, sé sagaz... no hagas afirmaciones sin tener todos los elementos de juicio: has visto una foto de la novia de Milton Puga? (este comentario me salió "sexista" como dirían las féminas, como a vos te salió sexista una vez un comentario en filmecuador. A propósito, solo hay una mujer entre "los diez mejores ecuatorianos", creo que los que escogen a los candidatos son maricas... sigamos con el sexismo).

Anónimo dijo...

Hola Manolo, soy Tony. Permíteme que te inocule una pregunta. De acuerdo a tu razonamiento ¿shuars son como suizos? o si prefieres ¿los suizos son los shuars de Europa? En efecto, en Suiza se ha entendido muy bien eso de la sagacidad enseñándoles a los niños a no cruzar la calle porque viene el carro y al mismo tiempo a guardar el dinero sucio del mundo. Un banquero es muy sagaz y eso saben muy bien los suizos. Con toda la plata guardada (no importa de quien sea) podemos enseñar muchas cosas aunque yo podría construir un puente entre Ginebra y el pueblo de Milton Pucha... seguramente él estaría muy agradecido...

Anónimo dijo...

A mí en algún momento me pareció bien sospechoso este Milton, a las finales es más sagaz de lo que crees y resulta ser uno de los coyoteros que ahora se disfraza de víctima. En este país nunca está de más ser desconfiado.

Respecto a la campaña del Mejor Ecuatoriano, pues si bien es cierto que no lo han enfocado bien y sus productores dejan mucho que desear...me parece que si tiene elementos rescatables. Así mi hijo me diga que el mejor ecuatoriano es su gato, tambien pregunta quien es Eloy Alfaro, Velasco Ibarra, etc...y pues si tiene algo de identidad nacional el asunto.

Juan Martin, el comentario no es tan sexista como estúpido.

Saluditos,

DH

Anónimo dijo...

Pues en Suiza hay tan pocos guaguas que los deberian cuidar mejor de los carros.

Mientras tanto por estas tierras, deberiamos mandar al iluminado Sarmiento a enseñar sagacidad a los infantiles y aburridos pobres de la patria. Que les hable del socialismo que los va a salvar (como que las reglas de juego cambiaran a los jugadores). Y de una hecha que redacte una constitucion , una ley de cine, ley de bancos, y que me corrija la ortografia.

Anónimo dijo...

Poco después de que los unos sacaron "La Corte Ideal" me enteré de que el "Mejor Ecuatoriano" de los otros era una copia de un programa británico.

Voté por Winston Churchill.

En todo caso, no creo que haya que confundir la idolatría que mencionas, que sí me parece algo retrógrado, con "una supuesta falta de valores", que no es nada supuesta. Ése sí es un problema real y para mí es "lo que nos friega" de alguna manera. No es que tenga la solución tampoco (aunque como todos crea tener una idea) pero no me parece que haya que minimizarlo, para nada, es real y hay que enfrentarlo.

Oe, y eres malo, anonymous.

Anónimo dijo...

Chuta Manolo... ahora si que te luciste. Me quede pensando en tu artículo todo el día. Tiene mucho fondo, no que las otras cosas que escribes no la tengan pero las otras tienen mucho de forma y algo de fondo. Aqui lograste las dos cosas. Y no te digo más para que no te sobres.

I.D

pasajero77 dijo...

hola manolo, me encantó este post y creo que la historia de este náufrago da para un biopic, o que el mundo necesita una documentación más exhaustiva de las peripecias del man. ahora bien, me parece que eso de concentrarse en las diferencias de las supuestas "mentalidades" no es la solución para problemas estructurales... sin que yo tenga tampoco ni la menor idea de qué podría ser un intento de encaminarse en dirección a una solución de éstos.

como dato al margen, como "mejor alemán" according to the television fue elegido adenauer, canciller conservador de la guerra fría (primer canciller de la rfa), y en segundo lugar nada menos que... marx. así de esquizofrénico es este país también.

saludos.

Anónimo dijo...

"Que les hable del socialismo que los va a salvar"

El problema de suministrar juicios, que están en contra de la "democracia constituída" bajo un sinnúmero de leyes empachadas de retórica, es que te tachan de "socialista", "comunista" y/o "anarquista".
Ignorando, que el propio Karl Marx, despreciaba un modelo de comunismo sin libertades, donde el talento del hombre quedaba desestimado.
Pero, ¿qué le puedo decir a un "anónimo", que no se atreve siquiera a implantarse una identidad?.
Menos aún, sería capaz de haber leído más allá del Manifiesto Comunista; escrito que no tiene autor, sino redactores, es decir que se le atribuye a Marx, el sinnúmero de esloganes simplones que en él se contienen.
(Salvando eso sí, sus puntos igualitarios no refutables).

Anónimo dijo...

" -"una supuesta falta de valores"-, que no es nada supuesta. Ése sí es un problema real."

En primer lugar:
¿Qué entiendes tú por "real"?.
Si "real", es lo que tiene "existencia verdadera y efectiva"; entonces se contradice enormemente con el criterio que ejemplifica los "valores morales".
Los "valores morales", son ideas, concepciones, representaciones de una "posible" realidad, transpuestas en la mente del hombre, pero que no acaban de transubstanciarse en algo plenamente sensorial.
Y digo sensorial, ya que es así como planteas el "problema" de la "falta de valores"; negando todo rasgo metafísico.

A mí entender, en este escrito, no se confunde idolatría con falta de valores morales. Denuncia un ansia pseudo-periodística, con cierto grado de historicidad para darle verosimilitud a su insignificancia, donde se intenta meter a toda costa un "ímpetu patriótico", mostrando; no sin los infaltables toques de fabulación, las vidas y hechos de un determinado grupo de ecuatorianos, del cual debe elegirse "el mejor".
¿Qué intenta la televisión ecuatoriana con ésto?
¿Una búsqueda de genuina diversión decente, por su naturaleza de virtudes?
¿Un tratamiento de lo glorioso, desde la más insigne de las posturas?
No, por supuesto que no.
Es sólo el espéctaculo impresentable, decorado de demagogia heroica, con que se gana el dinero de los siempre impresionables, televidentes.

Anónimo dijo...

"De acuerdo a tu razonamiento ¿shuars son como suizos? o si prefieres ¿los suizos son los shuars de Europa?"

No, los shuar son los shuar y los suizos son los suizos.
Intentar ningunear de esta forma un enunciado, me parece ridículo.
Ni siquiera hace falta rebatirlo.

Anónimo dijo...

Por cierto Manolo, un saludo.
Seguiré por aquí.

Anónimo dijo...

No puedo menos que estar sorprendido de la facilidad con que se ejecutan
grandes diagnósticos a partir de tan exiguos datos.

¿"infantilismo"? ¿Es "infantilismo" abandonar la "carrera de obstáculos
migratoria en la última etapa" porque se extraña al ser amado?

En ese caso... me pongo del lado del náufrago Milton: seamos infantiles
y actúemos exclusivamente por amor, dejemos los intereses crematísticos.
Quizás no "sea muy sagaz" amar, extrañar, añorar... pero son las bases
esenciales por las que luchar por cambiar el mundo.

Saludos!

Miguel

rucu@llacta.org

http://www.llacta.org/

Anónimo dijo...

El mejor ecuatoriano da para largo. Para empezar, la traducción de "great" por "el mejor" cuando en realidad es "gran". qué diferencia hace, me dirán, y respondo: la misma que hay entre un gran amor y el mejor amor. el mejor amor? es eso posible? no. son mis más grandes amores... mi más grande amor.

segundo: no debieron permitir la participación de los santos, porque no se vale. felizmente no quedó ninguno, pero en cambio, si debieron permitir la participación de los políticos vivos pues ahí si habríamos tenido un resultado más justo de lo que los ecuats hoy consideramos a nuestros más grandes hombres. y digo hombres, porque más que seguro que la señora DE PROCEL (es decir, del señor Procel) entró en representación de las minorías.

tercero, debieron ser programas de una hora como eran en la franquicia británica, para que haya un trabajo "documental" - ya que se usa la palabra - más serio y más amplio y el pretendido fin educativo fuera en algo cierto, ¡pero en diez minutos!...

ahora bien, Tony: ¿suizos son como shuar? coño, de donde sacas eso? ¿te sientes avergonzado de ser suizo? ¿cuál es el aporte de los suizos a la humanidad? ¿tus puentes o su banca? capaz que su banca... pero quizás tus puentes y su banca tengan el mismo origen, tu sagacidad y su sagacidad, la sagacidad humana bien y mal usada. yo creo que los suizos son muy geniales, incluida su banca. no mejores... ni peores... solo smart enough. y no creo que 'amen' menos.

'¿Es "infantilismo" abandonar la "carrera de obstáculos
migratoria en la última etapa" porque se extraña al ser amado?', dice miguel llacta. Pues si no es infantilismo es una locura. el amor enceguece. justamente. y miguel dice, 'amemos, extrañemos, adoremos'... no! o sea, sí, pero nof asif, como dirían mis amigos quiteños. Qué lindo, amamos, y la banca suiza, o el FMI y el BM nos tragan. no. no seamos tan cojudos. cuatro gamonales hacen de las suyas y nosotros "amando" "adorando" nos vamos a vivir en españa y les dejamos este país a esos cuatro cretinos?

pasajero77 dijo...

temo confundirte, lanco, pero "das kommunistische manifest" fue definitivamente escrito por marx y por engels, a quien (engels) algunos han olvidado pero no tiene desperdicio. apareció poco antes de las revoluciones europeas de 1848, y sin que nadie (ni sus autores) hubieran esperado que la revolución explotara tan pronto. en todo caso, no es un panfleto anónimo, o apócrifo, como insinuaste... por lo demás todo bien. no es que tenga mayor importancia lo que aclaro aquí, es sólo que a veces hay que aclarar ciertas cuestiones.

Anónimo dijo...

Ianco: get a fucking life

Anónimo dijo...

A ver pasajero77, yo no he descartado a Marx, de su aportación al Manifiesto.
Aclaremos, pues:
El Manifiesto, texto que sólo tiene redactores pero no un autor, repito; desde que fue publicado, sufre coescrituras y modificaciones en todas sus partes, texto en contacto directo con el "movimiento real", que sólo es presentado, para ser transformado, tal como se puede ver en los múltiples prefacios, es un texto problemático.
¿Acaso ofrece una vía de acceso privilegiada, un compendio del pensamiento de Marx?.
O, al contrario, ¿es el origen de sus deformaciones más caricaturescas?.
El Manifiesto, texto político que no tiene [en sí mismo] el principio de su inteligibilidad.
El Manifiesto, que para muchos se ha convertido en el único texto de Marx que han leído y leerán, puede así constituirse en el peor obstáculo a una lectura sin prejuicios de su obra.

Anónimo dijo...

Si el libro designa también, más allá de su realidad material, el lugar donde el pensamiento de un autor se ofrece para la lectura en su forma más terminada, "el" libro de Marx, no existe un acceso directo a lo que sería el pensamiento último y definitivo de Marx. Sin duda que este no es solo el caso de Marx. Está claro que no existe "el" libro en general, ni siquiera "el" libro de tal o cual autor. La obra es siempre infinita, siempre se sigue haciendo o rehaciendo, siempre quedan palabras por decir y nunca son definitivas.
Así por ejemplo, la cuestión de la madurez de Marx y el problema de saber cuando llegó a ser el mismo, es algo que enfrenta a los marxistas y a los no marxistas.
Por lo demás (parafraseandote), creo que no captaste la idea, o yo la planteé mal. En cualquier caso, ésta fue mi respuesta.

Anónimo dijo...

"El usuario anónimo dijo...
Lanco: get a fucking life"

Eso me pasa por responderle a un troll...
(Paso de esta gente olímpicamente)