Una movida cultural, una especie de forajidismo de los artistas, se está dando en Quito y Guayaquil.
He estado presente en la Asamblea Permanente de Artistas y Trabajadores de la Cultura de Quito, en la Veeduría Cultural de Guayaquil, en la nueva asociación de cineastas y documentalistas -en formación- en Quito: grupos diversos, hasta incompatibles, pero animados por la misma rebeldía lúcida o medianamente lúcida. Por otro lado, en el festival de cine de Cuenca un grupo de cineastas redactó un pronunciamiento en favor de la promulgación de una ley de cine y de la reivindicación de una reserva cultural en las negociaciones del TLC (he copiado el texto más abajo) consiguiendo la adhesión de más de 200 personas hasta hoy. Solanas nos decía tres cosas: 1) Sin ley de cine nunca van a hacer nada; 2) No hay misterio en redactar una ley de cine, solo hay dos modelos en el mundo, es cuestión de elegir el que más conviene al país; 3) Hay que salir a la calle a reclamarlo, aunque seamos cuatro gatos. Creo que es lo que cabe hacer.
Lo que debe venirse es un cuestionamiento a las bases de la organización de la cultura en el Ecuador. La ley de cultura, cuerpo de 50 artículos que en su mayoría fue redactado en los años 70 -durante la dictadura militar- aunque reformado con posterioridad, no solo es letra muerta, sino que es además letra obsoleta. En esa ley se establece el funcionamiento de las tres entidades que manejan la cultura en Ecuador: Casa de la Cultura Ecuatoriana, Subsecretaria de Cultura y Consejo Nacional de Cultura. La Casa de la Cultura Ecuatoriana, verdadero Ministerio de la Cultura del Ecuador, que tiene la enorme virtud de ser autónomo y estar -en teoría- en manos de los intelectuales y artistas del país, necesita una reforma radical y yo diría que hasta una refundación. La misión que le encomendó Benjamín Carrión de llevar la cultura a los sectores populares y hacer de este país una POTENCIA CULTURAL está cada vez más lejos de su realidad presente. Una buena imagen de la tergiversación de la Casa es la tergiversación de su edificio: concebido como un edificio ovalado al que se accedía desde su centro, el espíritu original de la mole de hormigón era ofrecerse como un abanico al visitante. Cuando se construyó el ágora, ocupando el enorme e "inútil" vacío de su interior -que no era un vacío sino el meollo mismo del edificio- se suprimió la entrada central y el acceso se volvió esquizofrénico, un estallido de puertas, como las rajaduras de la cáscara de un huevo partido.
De la Subsecretaría de Cultura y del Consejo Nacional de Cultura no cabe decir más: el único recuerdo que tengo de la primera es más bien traumático y se refiere a la audiencia surrealista que nos dió una vez nuestra amiga Vilky Pérez, una de las personas que ocupó ese cargo durante el gobierno de Lucio Gutiérrez, a quien le tomó menos de seis segundos decirnos "no" de manera tajante mientras uno de sus ayudantes, armado de un taladro ensordecedor, perforaba los muros de su despacho para colgar los cuadros favoritos de la nueva funcionaria. Del segundo solo tengo anécdotas inverosímiles, como la del préstamo a Víctor Arregui del que hablé hace unos días en este mismo blog. Cuando me enteré que el artículo 5 de la Ley de Cultura establece que en el Consejo Nacional de Cultura participa un delegado de las instituciones privadas que realizan actividades culturales me pregunté, ¿por qué nunca nadie nos ha preguntado nuestra opinión -me refiero a Cinememoria- para la designación de esa persona? ¿Quién ocupa ese puesto? Y me sigo preguntando, ¿por qué este consejo no ha cumplido con su misión señalada en el artículo 6 de la misma ley, cuyos numerales rezan: a) Aprobar los planes y programas anuales de desarrollo cultural; b) establecer las prioridades del gasto público para los planes y programas anuales de cultura; c) recabar de los organismos estatales competentes la asignación de recursos económicos para el cumplimiento de aquellos planes y programas?
(Además, habría que preguntarse que entiende la ley por "recabar", habida cuenta que el diccionario de la RAE señala tres acepciones de implicaciones divergentes, a saber: 1. Alcanzar, conseguir con instancias o súplicas lo que se desea. 2. Pedir, reclamar algo alegando o suponiendo un derecho. 3. Recoger, recaudar, guardar.)
La ley de cultura es letra muerta y obsoleta. La ley de patrimonio cultural, otro tanto del que ya hablaremos. No puede surgir una ley de cine sin antes reformar estos cuerpos de ley.
La solución para el cine nacional no es compleja: actualmente todos los municipios del país recaudan un impuesto a los espectáculos públicos del 10% y los mayores contribuyentes de este impuesto son los espectadores de cine. Ese fondo, de varios cientos de miles de dólares, es por naturaleza el fondo de cine. Los cineastas y los productores de cine tienen que hablar con los municipios, pedir ser recibidos por los concejos cantonales de Quito, Guayaquil, Samborondón, Manta, Cuenca, y exponerles sus razones. Una entidad autónoma nacional podría manejar varios fondos municipales mediante la fórmula del fideicomiso tan en boga en la actualidad y asignar ayudas, premios y préstamos con arreglo a normas claras y transparentes. Cada Municipio puede definir las directrices de su propio fondo, las políticas de distribución, como por ejemplo encaminarlo al fomento de la escritura o de la realización documental, o a la innovación en televisión, o crear premios específicos, y de su parte el fondo tendría que renovar constantemente su jurado para evitar suspicacias. No hay mayor complejidad en un sistema como éste y su aporte a la transformación del universo mediático del país puede ser decisivo.
Un segundo paso sería la creación de un canal público de televisión. Jorge Luis Serrano comentaba mi post anterior señalando que un recurso potencial a ser tomado en cuenta es la red de canales regionales y empresas locales de cable que existen repartidas por todo el país. Puede ser y habría que considerarlo. Pero la creación de una señal de televisión nacional autónoma y pública (subsidiada por un 0,4% del FEIREP por ejemplo) y con una misión estrictamente cultural es algo que la buena conciencia forajida debería pedir a gritos después de los acontecimientos de abril. La televisión privada de este país debe comprender que presta un servicio público, que lo hace a través de frecuencias públicas y que la libertad de prensa no ampara la mediocridad ni los caprichos de un gamonal. El surgimiento de un canal de televisión público, manejado por un equipo pluralista de gente de capacidad comprobada -pues a fin de cuentas ser gerente de un canal de televisión tiene la misma importancia que ser ministro de la corte suprema de justicia, y los "Pichi Castro" de nuestros canales privados siguen muy campantes... -, establecería una competencia desleal necesaria. La deslealtad con el derecho privativo de los dueños del dinero a transmitir imágenes de televisión debe ser parte del decálogo forajido. En esa competencia deleal se pondrían a prueba sus neuronas, y veríamos que son todo, menos numerosas.
Después de todo, el dinero del petróleo es nuestro y no de los tenedores de bonos, como bien nos ha hecho comprender el ministro Correa. Que sean tenedores de bonos, que se beneficien del precio alto del petróleo y que encima más tengan en sus manos toda la televisión del país, es el colmo.
A continuación la carta de los cineastas:
Cuenca, 18 de mayo de 2005
Señor Doctor Alfredo Palacio
Presidente de la República
Doctora Consuelo Yánez
Ministra de Educación y Cultura
Doctor Oswaldo Molestina
Ministro de Comercio Exterior
Jefe de Negociación del TLC
Señora Beatriz Parra
Subsecretaria de Cultura
Señor Presidente,
En el marco del 4to Festival Internacional de Cine de Cuenca, un grupo de productores y directores de cine y televisión se reunió para debatir sobre un temaimpostergable, la ausencia de una política cultural en nuestro país.
La cultura es la expresión y la proyección de una sociedad, junto a la educación espilar del desarrollo de la misma, permite generar una identidad y marca propia, comotambién la existencia a largo plazo de esa sociedad. En esa construcción que tieneefectos sociales y económicos, las industrias culturales nacionales juegan un rol fundamental.
En nuestro país el sentimiento permanente de disolución de la sociedad es producto, entre otras cosas, de la falta de una política cultural. En el Ecuador, el fomento, producción, desarrollo y difusión de los bienes culturales se encuentran en una situación de desprotección absoluta.
La necesaria instauración de políticas culturales no puede ser restringida por los acuerdos comerciales. En este sentido, y en el contexto de las negociaciones de los países andinos con los Estados Unidos para la firma del Tratado de Libre Comercio, expresamos que, independientemente de nuestra posición frente al mismo, es imperativo que si se llega a firmar el tratado, se considere una reserva amplia y explícita para los bienes culturales, de otro modo la existencia de muchos de los instrumentos legales e institucionales que requiere nuestra cultura estaría seriamente amenazada.
La figura de reserva cultural ha estado presente desde la creación de laOrganización Mundial del Comercio. Con este instrumento, un país salvaguarda su facultad soberana de proteger y fomentar sus industrias culturales.
Cuando no se ha establecido esta reserva cultural, como en la firma del NAFTA (entre Estados Unidos y México), los números hablan por sí mismos: México estrenaba 120 largometrajes por año antes de firmar el acuerdo en 1994, y diez años después su producción cinematográfica cayó a 9 estrenos por año. Las ventas acumuladas de su industria discográfica cayeron en un 45%. El valor de la producción editorial pasó de 105 a 40 millones de dólares.
El conjunto de rasgos distintivos de una sociedad no puede estar regido por las reglas del comercio, actividad que tiene su lógica propia, que no siempre es compatible y coherente con las lógicas de la cultura. ¿Podemos admitir que países enteros vean coartadas sus posibilidades de generar música, literatura, teatro, cine, porque no son competitivos?
Es imprescindible el establecimiento de una política cultural en la que intervengan activamente el Estado y la sociedad civil.
Como creadores y productores cinematográficos y audiovisuales, consideramos que la imagen país es el reflejo de una nación en el extranjero, que afirma su identidad y cultura, y facilita la comercialización de sus productos y servicios. Los medios audiovisuales, por ser masivos, son fundamentales para la difusión de nuestra identidad cultural.
A pesar de que los esfuerzos constantes del medio audiovisual han logrado presentaren veinte años once proyectos de legislación, uno de los cuales llegó a discutirse yaprobarse en el Parlamento, para luego ser vetado por el Ejecutivo, en 1995; somos el único país de la región que no cuenta con una ley de fomento al Cine y al Audiovisual.
Las industrias culturales son además importantísimas generadores de ingresos, y portal razón, independiente del tamaño de su economía, o del grado de apertura al mercado, la mayoría de países protegen su producción cultural.
Por todas estas razones, Señor Presidente, le pedimos:
- Que en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio se incluya unaamplia reserva para los bienes culturales y la educación.
- Que el tema de la política cultural encuentre espacios de discusión en elproceso de diálogo social que su gobierno ha iniciado, para avanzar en el diseño deuna política cultural.
- Que nos de su respaldo y compromiso práctico para la formulación de un proyecto de ley de cine.
Por la atención que estamos seguros Usted brindará a este tema, quedamos desde ya muy agradecidos. De usted, muy atentamente,
(siguen 234 firmas hasta hoy / la carta no ha sido entregada formalmente todavía)
RFK Jr. suggested Pennsylvania fabricated measles deaths. A coroner just
confirmed one
-
[image: Robert F. Kennedy Jr. (based on photo by lev radin /
Shutterstock.com)]
Conspiracy theorist RFK Jr suggested that two deaths attributed to measles ...
Hace 2 días.

10 comentarios:
dos cosas me parecen discutibles, incluso graves: a) que la carta apoye, a fin de cuentas, el proyecto neoliberal (porque se preocupa de la "imagen país", de la "comercialización de los productos y servicios", de la generación de "ingresos", y del "grado de la apertura al mercado"), y b), probablemente en un plano más básico, que se le ocurra a uno la idea de que esta gente que está en el "poder" nos va a hacer caso (construyo, a lo mejor arbitrariamente, un "nosotros") por medio de cartas como ésta. está claro que no tengo una propuesta de una mejor solución, pero esto no es solución donde las haya. suerte.
es verdad... proponen que la cultura no sea considerada como mercancía y después valoran las películas que harían precisamente por su valor de mercancía... Hay algo de incongruencia en la carta aunque la meta que buscan sea loable. Supongo que habrá primado cierto pragmatismo ingenuo en su redacción, pero pragmatismo al fin.
A diferencia de los comentarios anteriores, saludo el debate abierto sobre el tema de la Ley de Cine. Me parece que todo esto nos llevará hacia algún lado.
Comento más en extenso algunas partes de tu texto Manolo:
1) Dices que "La solución para el cine nacional no es compleja: actualmente todos los municipios del país recaudan un impuesto a los espectáculos públicos del 10%"
y que por ahí podría estar el tema del financiamiento, que habría que hablar con los municipios para convencerles, pero ojo, no hay que olvidar que ese 10% financia los décimos terceros de los funcionarios de los mismos municipios. Sería algo a tener en cuenta el momento de plantear su re-utilización pues el tema salarial es más que delicado, sobre todo cuando estos involucran intereses corporativos poderosos. No convendría tener a la AME, Asociación de Municipalidades del Ecuador, en contra de la Ley de Cine.
2) Dices "Una entidad autónoma nacional podría manejar varios fondos municipales mediante la fórmula del fideicomiso tan en boga en la actualidad y asignar ayudas, premios y préstamos con arreglo a normas claras y transparentes."
Creo que la figura del fideicomiso es verdaderamnete la adecuada, sobretodo con la finalidad que tu planteas. Es más, si pensamos detenidamente veremos que la solución vendrá por el lado de figuras al margen de la ortodoxia. Un nuevo ente público, creado en tiempos de desconcentración, descentralización, y otros "des", no solo es difícil de plantear sino que, verdaderamente, no va con la lógica del tiempo actual, ni en nuestro país ni en ningún lado. Se nos exigen, hoy, soluciones imaginativas y acordes a nuestra realidad de país no pobre pero sí de recursos difíciles de gestionar.
3) "Un segundo paso sería la creación de un canal público de televisión."
No creo, sinceramente, que "lo público" sea un espacio de esperanza de ningún tipo. Quiero decir que desde la institucionalidad de nuestro país no vendrá una verdadera solución a la demanda del sector. Yo creo en la iniciativa privada, como la de Cinememoria, como la de Cabeza Hueca, como la de Ocho y Medio. Además, ojo, lo canales públicos de todos los países son el órgano de propaganda oficial del gobierno de turno Y NADA MÁS.
Dos ejemplos: Argentina y España.
Sobre el primero reproduzco un breve fragmento de un artículo de La Nacion, que dice sobre el canal estatal: "Resulta casi increíble que después de más de medio siglo de existencia -recordemos que Canal 7 inició sus transmisiones el 17 de octubre de 1951- aún se está discutiendo qué estructura debería tener, cuáles serían sus funciones y cómo debiera financiarse." No más comentarios.
Sobre el segundo ejemplo no hay más que recordar su actitud durante los sucesos del 11 M.
Es decir, creo, sinceramente, más viable un pacto, o una alianza o cómo se quiera llamar, con la red regional de Tvs abiertas y con los sistemas locales de cable que en cualquier solución que plantée la creacion de un nuevo ente público, sea este el que sea.
Porque un pacto de esta naturaleza dependerá exclusivamente de sus actores y participantes para funcionar, lo otro está en manos de quien llegue al poder, y la verdad, lo hemos visto mucho, en Ecuador elegimos a cualquiera, eso quiere decir, que los Napoleones Villa del futuro, o los Luis Robles Plaza del futuro tendrían un lindo canal a su disposición para decir lo que les venga en gana. Además ¿ya nos olvidamos de ORTEL? No funcionó por algo. En fin. Esto está bueno !!que siga el flujo de ideas!! Seguro, con lucidez y responsabilidad, se podrá encontrar una verdadera solución de LARGO PLAZO.
Jorge Luis:
De lo que se deduce que:
1. los cineastas o el frente pro ley de cine debe primero que nada negociar con la AME y los empleados municipales. He oído decir, pero esto no lo he confirmado, que el MDMQ prohibió subsidiar cualquier película a todas sus dependencias después del estreno de Mientras llega el día. Esa decisión, de ser cierta, podría ser un motivo para visitar ese concejo metropolitano y hablar allí, tanto del absurdo que supuso la manera en que se financió el proyecto de Camilo como el absurdo que supone una decisión de ese tipo: el MDMQ puede crear un fondo de cine, el IMGuayaquil otro... y los dos ser administrados por un ente central privado. (Una ventaja adicional tienen los cineastas ecuatorianos, y es que no necesitan mucho dinero en realidad para colmar su capacidad actual de producción... no estamos hablando de un fondo multimillonario, sino de un fondito de unos dos o tres millones anuales).
2. El primer comentario a ese post si tiene una pertinencia: que tiene que haber desde el inicio una postura de los cineastas respecto al contenido político del fondo. Si comenzamos a hablar desde el inicio de "rentabilidad" "comercialización de productos y servicios", etc., estamos abogando en los hechos por una ley de "promoción empresarial" donde se consiguen facilidades para el negocio cinematográfico y punto. Los puertorriqueños tienen una ley de ese corte, donde dice que los proyectos a ser aprobados por el fondo deben ser "potencialmente rentables" y cosas así. Resultado: los títulos que están filmando nuestros colegas puertorriqueños suenan -ojo, no he visto las películas- muy comerciales. En cambio, si nos mantenemos en la línea de reclamar la excepción cultural podemos reclamar una ley de otro carácter, una ley de apoyo a la creación artística... donde el fondo naturalmente tenga cabida para proyectos comerciales que permitan su reciclamiento, pero también para aquellos proyectos no necesariamente rentables pero necesarios desde el punto de vista cultural o artístico. La ley puertorriqueña contiene esas ayudas pero de manera subsidiaria. Podríamos aspirar a una ley balanceada de otro modo.
3. Lo del canal público lo comentaremos más tarde.
Manolo, yo diría que, en principio, para evitar cualquier tipo de oposición aun antes de que la cosa madure al interior del sector audiovisual, a los de la AME no hay que hacerles oler mucho el tema de que se está pensando en lo del 10% para financiar la creación de un fondo cinematográfico público.
Efectivamente habrá que hablar con ellos, pero primero que se aclare el proyecto.
Todavía hay que pensar bien en todas las alternativas de financiamiento sostenible para un espacio de esta naturaleza.
Lo del FEIREP, por ejemplo, es casi una lotería pues ahora hay recursos, pero nos enfrentamos a la irónica ecuación de que se harían tantos largos y cortos dependiendo del precio del barril de crudo ecuatoriano. Además, hoy venía escuchando la radio en una entrevista de Oquendo o Velazco, ya no recuerdo, una señora del sector educación decía que ahora sí, con los recursos del Feirep, van a poder financiar su plan nacional de educación básica. Es decir, todo el mundo está tras esos fondos.
El problema está, sobre todo, en que esos fondos, al margen de su uso final, están sujetos a fluctuaciones externas que, sabemos, suelen ir de un extremo a otro, y que los mismos no van a poder financiar los sueños, necesidades y anhelos de todos los sectores.
Por otro lado está el tema del impuesto a las entradas de cine. No olvidemos que los exhibidores obtuvieron hace poco lo que que ha sido considerado un triunfo de lobby del sector: reducir el impuesto municipal que antes cargaban los tickettes. Será complicado decirles: se ha cargado nuevamente a las entradas al cine un tanto por ciento para financiar un fondo cinematográfico. Es decir. No es imposible. Pero hace falta, DEFINITIVAMENTE, precisar no solo un texto de ley sino una estrategia de LOBBY, como dice Cris Carrillo.
El tema hay que posicionarlo, pero primero se deben agotar todas las consultas para contar con argumentos sólidos y poder defender la creación del fondo con solvencia, ante cualquiera que te pregunte: de dónde va a venir la plata; cómo va a estar administrado el fondo; quién conformará el "comité de selección de proyectos"; cómo se evitará el "amiguismo"; ¿va a haber rendición de cuentas?; qué tipo de proyectos serán prioritarios y por qué; etc, etc, etc.
Por lo pronto me parece imposteragable la incorporacion de Ecuador a Ibermedia. Para eso solo se necesitan, ahora, y eso si son solo 100 mil USD. Creo que esto sí se puede hacer de manera más expedita con este gobierno. Con ello se habrá dado un paso importantísimo hacia el gran objetivo de la Ley...
me anoto para las pasantias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
who is Paulette? Tú la conoces Danielo?
Jorge Luis, amigos,
Ok, no propongo alertar a la AME, solo insisto en un esquema base: varios fondos municipales y un solo administrador autónomo controlado mediante varios fideicomisos. Una ley que no tenga un espíritu de rentabilidad a todo precio y un comité de selección que se renueve íntegramente cada año. Procedimientos sencillos y claros de selección y ... todo lo que quepa. Yo creo que con el 10% que se cobra actualmente a las entradas casi que es suficiente, pero no creo que sea difícil hallar un par de millones más en el presupuesto (es decir 0,4% del feirep del 2005).
Es más, alguna vez se evocó en una reunión que tuvimos en Asocine -antes de la última resurección del gremio- la posibilidad de que nuestra ley tenga como aliados a los exhibidores locales y a los canales de televisión: creo que es prioritario que incorpore ayudas a la creación televisiva (a programas culturales, educativos, documentales, adaptaciones literarias, qué se yo!, incluso programas de noticias que tengan un enfoque innovador) y garantizar una recuperación mínima a las salas que exhiban películas nacionales o de la región andina por dos o tres semanas. Es decir, es cuestión de pensarla en términos creativos y con la seguridad de que vamos a ganar.
Todo debe ser un proceso, largo quizás, y de búsqueda de consensos... pero tener ciertas ideas claras de entrada nos ayuda.
m
Por supuesto que es posible un canal de televisión público. Los canales de televisión locales hacen el dinero de la manera más fácil del mundo: es más rentable que hacer canguil. Miren los programas y pregúntense cuánto cuesta hacerlos... ¿saben por qué salió del aire Este Lunes? Porque le redujeron el presupuesto de producción y la empresa que lo hacía se negó a seguirlo haciendo en esas condiciones. Son demasiado angurrientos... Hoy en día se puede hacer un show de televisión con cuatro reales. El costo de producción de LA TV debe ser ridículamente bajo, todo se hace con handycams, editan en final cut, los mismos instrumentos que cada uno de nosotros "aficionados" tiene en su casa. Es todo lo que se necesita. Pero ELLOS están al aire... y sus méritos son discutibles. No sé si pública o privada... pero una televisión comunitaria se puede hacer. Incluso se puede hacer una televisión sin fines de lucro.
Que tal Manolo, necesito enviarte un email.
Paulette tiene un blog
http://cronicasdeunpuerto.blogspot.com/ y asistio en el maac al festival.
Si puedes escribeme a elmanaba@gmail.com
Un abrazo.
que hubo manolo..
ya escribi a la direccion que me dejaste en la cajita, revisala y contestame en cuanto te sea posible..
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