El 18 de noviembre de 2004 estalló un coche bomba en el centro de Caracas. La víctima del atentado fue el fiscal Danilo Anderson, de 38 años, quien estaba a cargo de la investigación penal de los autores, cómplices y encubridores del golpe de Estado que intentó derrocar a Hugo Chávez el 11 de abril de 2002. El cuerpo de Anderson quedó completamente carbonizado. No se trataba de la primera agresión que sufría. Días antes lo habían golpeado dos matones en un centro comercial. No era tampoco el primer acto de terrorismo cometido presumiblemente por miembros de la oposición. En el invierno de 2002, con ocasión del paro de PDVSA (la petrolera estatal venezolana), se realizaron con igual saña otros atentados. Intentaron detonar una refinería, bloquearon con mandos a distancia las operaciones de los pozos petroleros, anularon las claves que activaban la seguridad contra incendios de los puestos de embarque del crudo. Todo esto lo hicieron personas anónimas desde la clandestinidad. Venezuela dejó de exportar petróleo por casi dos meses. Esta historia la cuenta el documental "El rescate del cerebro de PDVSA" del venezolano Marc Villá, uno de los documentalistas que conocí en Venezuela, con quien hicimos un viaje impresionante hacia algunos estados del occidente del país. El documental de Marc narra sobretodo la batalla informática que libraron hackers y técnicos de varias universidades del país para retomar el control del cerebro informático de la empresa, que había sido literalmente secuestrado por una proveedora de PDVSA cuyo accionista principal suministraba servicios informáticos a la CIA. Marc me contó que pasó ocho meses desentrañando y tratando de traducir en un relato comprensible la enorme maraña tecnológica, casi de ciencia ficción, con la cual los saboteadores trataron de destruir el principal patrimonio de Venezuela.
Esta inclinación de los opositores de Chávez por el terrorismo fue la noticia que más me impresionó durante mi viaje. Cuando conversé con estos realizadores y cuando ví películas como el documental "Puente Llaguno: Claves de una masacre", de Angel Palacios, comprendí hasta qué punto la desinformación de los grandes medios ha cubierto con un velo peligrosamente denso la realidad. En esa película de diáfana argumentación se pone en evidencia un crimen terrorista todavía más grande. ¿Recuerdan las confusas informaciones que circularon después del golpe de estado contra Chávez acerca del asesinato de manifestantes inocentes en el bando opositor y en el bando chavista? Esta película demuestra sin dejar lugar a ninguna duda cómo los organizadores del golpe de Estado apostaron francotiradores en lo alto de varios edificios del centro de Caracas con la orden de asesinar manifestantes elegidos al azar en ambos bandos a fin de justificar el derrocamiento del gobierno. Palacios se dio el trabajo de reunir más de 100 registros audiovisuales y fotográficos de los acontecimientos, haciendo zoom sobre los relojes de los transeúntes y comparando las imágenes para reconstruir el setting de cada muerte y ordenarlas cronológicamente. Reconstruye así el orden meticuloso y el ritmo acompasado con que fueron cayendo las víctimas en cada bando a manos de francotiradores expertos dotados de miras telescópicas. Los antichavistas caen entre tres y cinco de la tarde y los chavistas después de las cinco. La película muestra cómo, curiosamente, los dirigentes más importantes de la oposición se retiran de la marcha por diferentes motivos justo antes de las tres y cómo - según relata nada menos que el ex-corresponsal de CNN en Venezuela - los militares rebeldes leyeron un comunicado denunciando los asesinatos antes de que se hubiese producido ninguno. Es escalofriante, pero no se queda allí. Después nos demuestra cómo la información fue tergiversada con tal mala fe que se llegó a incriminar a personas inocentes de los once asesinatos, algunos de quienes llegaron a estar más de un año encarcelados hasta que se aclararon los hechos. Las pruebas de su inocencia siempre estuvieron en manos de los canales de televisión privados, pero se negaron a difundirlas. Solo el documental de Palacios permite conocer la verdad y desenmascarar al periodista inmoral que se ganó el premio de periodismo Rey de España con la patraña.
Cuando uno termina de ver ese documental no vacila en llamar a estos opositores desquiciados como lo que son: unos fascistas consumados. Mientras la oposición venezolana siga apoyándose en esta clase de gente, mafiosos de la peor estirpe y calaña, no podrán recuperar la fuerza moral que legitimaría su lucha. Viendo estas películas comprendí que la fuerza de Chavez era fundamentalmente una fuerza ética, la lucha de un enorme sector de venezolanos contra la impunidad: todavía no hay un solo detenido por el caracazo y los verdaderos inspiradores del golpe, del paro criminal de PDVSA, del asesinato de once inocentes el 11 de abril, del asesinato del fiscal Anderson y del asesinato de más de 130 campesinos que reclaman la aplicación de la nueva Ley de Tierras, siguen libres.
Vi este documental un domingo, después de haber visto las primeras dos horas de "Aló Presidente", el programa de televisión que Chávez conduce cada domingo entre 11h00 y 17h00. Aquella vez el programa arrancó en vivo desde el quirófano de oftalmología del hospital militar de Caracas, donde Chávez, vestido con la indumentaria verde agua de rigor en un quirófano - incluído el gorro - , entrevistaba a los médicos, las enfermeras y el paciente cuya operación de cataratas era inminente. Pocas veces me he reído tan plácidamente frente al televisor. Chávez me pareció un tipo tremendamente simpático. Después de la entrevista, que versó sobre temas tan diversos como la amistad que Chávez tuvo con el padre de una de las enfermeras, a quien le mandó saludos, o sobre la importancia de que la gente humilde ahora pueda acceder a estos servicios, Chávez dio paso a un reportaje sobre la Misión Milagro que pretende operar de cataratas a 6 millones de personas en todo el continente. Cuando el reportaje terminó Chávez estaba ya instalado en el set bajo una carpa de circo en el jardín del hospital. Allí, en primera fila, estaba el reverendo Jesse Jackson. La entrevista a Jackson tardó en arrancar por un defecto en los micrófonos. A nadie se le ocurrió pensar en un sabotaje - como sucedió en ECUAVISA - sino que el mismo Chávez dijo que era el colmo, que había que cambiarlos. Pidió a PDVSA que le done un par de micrófonos "a este pobre programa" y así entretuvo a la audiencia, divagando sobre microfonía, mientras los técnicos encontraban un micrófono bueno para Jackson. Así transcurre el programa, con incidentes imprevisibles y un constante fluir de información contundente acerca de la innegable obra gubernamental y de la masiva participación de la gente en los proyectos bolivarianos. Desfilan por allí cooperativas, estudiantes, organizaciones de mujeres, medallistas de los juegos bolivarianos, ministros de Estado, secretarias, barrenderos, toda clase de gente que formula quejas, explica lo que están haciendo y responde a las preguntas de Chávez. El programa no es el despliegue de histrionismo de un ególatra, como pretenden ciertos medios acá, sino un termómetro y una válvula de escape de la enorme energía que ha desatado el proceso revolucionario: la gente no llama a quejarse sin más. Allí se habla de cosas reales, de problemas concretos, de soluciones efectivas. No sé si los resultados sean los esperados por quienes participan, pero al menos queda claro que en la base están sucediendo miles de cosas a la vez, como la creación de 66 mil cooperativas en cinco años.
Esa energía y el abierto talante conspirativo y fascistoide, como dije más arriba, de que hace gala la oposición es lo que ha liquidado todo contrapeso político. Los partidos tradicionales están acabados y de ellos se rieron todos los taxistas que conocí. Uno, con grandes carcajadas, se burlaba de Adecos y Copeyanos (la ID y el PSC de Venezuela) y decía "esos carajos se acabaron para siempre", al tiempo que enumeraba sus crímenes más notorios. El terrorismo informativo de la oposición sigue ejerciéndose a diario en la televisión privada, llegando a niveles que francamente ofenden la inteligencia. El noticiero matinal de Venevisión es conducido por un ser muy poco ilustrado, tremendamente superficial y tan envenenado que más que escuchar a sus entrevistados lo que hace es husmearlos, a ver si hieden a chavismo. La primera vez que lo ví estaba entrevistando a un analista político neutral, es decir anti-chavista, que vaticinaba un desastre electoral para la oposición en las parlamentarias de diciembre y en las presidenciales del próximo año. Su análisis, bastante sensato, solo conseguía descomponer al fanático fundamentalista que lo entrevistaba. Tan mal está la oposición, decía el analista, que su único candidato con opción de tener un porcentaje decente de votos es Petkoff, un ex-guerrillero convertido al neoliberalismo que dirige uno de los minúsuculos partidos opositores que sobreviven.
"La televisión privada es el documental de la derecha", decía Patricio Guzmán en Lima. Para librar la batalla informativa y romper esa hegemonia el gobierno de Chávez ha emprendido en reformas cruciales. La más importante es la Ley de Responsabilidad Social de los Medios, mejor conocida como Ley Mordaza en el argot de CNN. Nada más alejado de la verdad. Inspirada en normas similares de Canadá, Reino Unido y otras legislaciones europeas, la ley ha obligado a los canales privados a restringir el volumen de telebasura que transmiten o, al menos, a repartirlo de manera menos nociva en la franja horaria. Pero eso es lo de menos. Lo más importante es que ha creado un impuesto del 2% sobre sus ingresos brutos para alimentar un fondo de producción de programación independiente que será asignada por un comité del que forman parte pero en el que no son mayoría. Esta nueva programación que comenzará producirse a partir del año entrante, se difundirá después en los mismos canales que la financiaron. Es así como Chávez va a romper el blindaje de los canales privados: obligándolos a pagar y programar una producción independiente cuyos contenidos no puedan controlar. El fondo tendrá, según estiman los amigos venezolanos del Ministerio de la Cultura que me lo contaron, unos 6 millones de dólares por año. Pero eso no es todo. La nueva ley de cine - aprobada anteayer - les impone a los canales privados otro tributo, del 1,5% de sus ingresos netos por publicidad, para crear un fondo de producción de cine que será administrado por el Consejo Nacional de Cinematografía y que tendrá, sumando otros aportes, más de 15 millones de dólares.
El cerco lo están rompiendo también a través de la producción de contenidos para la televisión pública, el apoyo a la televisión comunitaria independiente - que ya dispone de una ley y un reglamento - y la construcción de obras de infraestructura como "La Villa del Cine" - un complejo de estudios de producción y post-producción que están levantando cerca de Caracas con una inversión de más de 15 millones de dólares - que estará al servicio de la cinematografía de todo el continente. Para lo primero, el Ministerio de Cultura ha montado una productora con 50 realizadores - entre camarógrafos, directores, técnicos y editores - que están produciendo reportajes, documentales y entrevistas sobre los más diversos temas. Además, han creado un concurso de proyectos documentales - "Yulimar Reyes" - que distribuye un fondo de 500 mil dólares entre los varios proyectos independientes premiados. Todo esto alimenta la programación de los canales del Estado, Venezolana de Television y el canal cultural VIVE. Han producido 190 piezas en dos años de trabajo. ¿Alcanzan con esto a crear una masa crítica de contenidos?, ¿una avalancha? Todavía no. Todavía se trata, además, de contenidos cargados de urgencia y, por ende, a veces demasiado politizados. Pero la intención de la gente que tiene a cargo estos proyectos, si bien se enmarca en la batalla política que libran, va más allá. Hay, de hecho, una generación entera de cineastas en formación y, gracias a este auge desesperado de producción, todos los que conocí están trabajando y viviendo de hacer lo que les gusta. La historia de Catia TVe, es un buen ejemplo de la energía desatada. Eso, la aventura del cerro de Sorte, TELESUR y la histeria de una antichavista a la que dolía demasiado la generosidad de Chávez con Ecuador, vendrá mañana.
Chau.
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Hace 19 horas.

10 comentarios:
si..porq me quede con las ganas de saber. pero aun no me ennteré como fuiste a dar de lima a caracas...
con este tema hasta me inspiraste, tenia rato sin escribir.., de pronto si tienes mas fotos las pones.
jmmmmm, te noto muy inspirado con Chávez Manolo. ¿Será que te pasa igual con él que con tu deslumbre limeño?
Lo que cuentas está todo bien. Pero ningún Estado regala plata para producir algo sin recibir nada a cambio.
¿Que está debajo de tanta belleza?
Quizás puedas darnos, con ejercicio de escepticismo de por medio, tu visión real de las cosas.
Leerte siempre es interesante. Pero verte con la camiseta del rostro de Chávez impreso en el pecho....
Otras personas han viajado a Caracas y cuentan también que la represión militar es cosa seria. Que cuando una amiga sacó una cámara de fotos para hacerse una imagen en la plaza central le salieron cinco agentes vestidos de civil y le quitaron la cámara luego de maltratarla verbal y físicamente....
Chavez es interesante. Pero se cree Bolivar, Castro, el Che y Cristo en uno solo.
Ahora hay cosas buenas, como las que cuentas. Pero permíteme pensar mal. Solo un poco. Veremos, por ejemplo, qué nos da el cine venezolano de ahora en adelante. Mientras tanto, sigamos viendo el desfile desde el balcón...
Ch. S.
el usuario "anónimo" como siempre un cobarde retrógrado que no tiene ni idea de donde está parado ni de nada. que tus amigas aniñadas te cuenten sus estupideces no es un indicativo de nada maricón
Cuando la revolución sandinista pude ver unos documentales increibles de la obra del gobierno: de la campaña de alfabetización, instalación de lineas telefónicas a los lugares mas inaccesibles del pais, construcción de escuelas & carreteras, entrevistas a los beneficiados, etc. En fin, unas iniciativas reales, válidas y quijotescas realizadas por el gobierno y voluntarios (nicaraguenses y extranjeros). A pesar de todo esto ya sabemos en donde terminó la revolución sandinista... no es que sea lo mismo, sabemos que hay muchas diferencias entre Chavez y Daniel, pero a Chavez le puede pasar lo mismo o peor, porque los intereses e inversión extranjera en Venzuela son mucho mayor y además la oposición interna Venezolana es muy influyente y el historial democrático venezolano es conocido por todos.
Muy interesante tu columna sobre tus impresiones en Venezuela, en realidad es que me he convertido en todo un pesimista.
PD: me uno a la pregunta: q hacías en Vnzla??
Mucho más interesante que visitar a Mickey Mouse en Disney; solo hay que recordar quien acabó con la revolución sandinista, y en eso nuestros amigos invirtieron mucho más de lo que Chavez invierte en una propuesta de cine... Puedes comentarnos de los frutos de este proyecto???
Disculpen!
Soy quien comenté sobre la rev sandinista.
PQ Manolo no nos dice q hacia en Vnzla, pensará que somos de la CIA
pero si lo dije en unos posts más abajo... fui invitado a un festival de documentales! pasé 13 dias en vzla y tomé tantos apuntes que todos creian que era un agente de la cia!
y tendrán que esperar un par de dias más por el siguiente post...
Al usuario/a anonimo/a de las filas del mpd y feue, favor abstenerse de comentar y dedicarse a tirar piedras ya que no sabe hacer nada mas.
Al usuario anónimo que "critica" e insulta al usuario anónimo: uno solo emite una "humilde" opinión. Perdón por hacerlo. Y por cierto, mi amiga que sacó la cámara no es aniñada. Simplemente sacó una cámara para tomarse unas fotos en la plaza de la independecia, nada más...
pero de qué manera la habrá sacado...
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