domingo, 8 de octubre de 2006

Escandalosas desproporciones*

En el sitio web de la Superintendencia de Telecomunicaciones se anuncian las tarifas que pagan los canales de televisión ecuatorianos por el derecho de uso de las frecuencias que tienen concedidas. Dice allí que por el derecho de emitir en Quito o Guayaquil un canal de televisión paga 40 dólares por ciudad cada mes, y por el derecho de emitir su señal en cada capital de provincia paga 15. Esto significa que, considerando las 21 provincias de la república, un canal con señal nacional paga la suma de 365 dólares al mes por el uso de la frecuencia que les permite llegar a nuestros hogares. O sea, 12 dólares diarios. Digamos que 14,40, incluído el IVA. Estas tarifas son fijadas por el Conartel, Consejo Nacional de Radio y Televisión, del que forman parte los canales de televisión y las estaciones de radiodifusión.

Por otro lado, de fuentes bien informadas he sabido que el precio que han alcanzado los anuncios de televisión en la presente campaña electoral llega a los $83 por cada segundo en horario estelar. Ustedes saben que un segundo no es sino la sexagésima parte de un minuto, de modo que, siendo la duración media de un anuncio medio minuto, tenemos que el precio del anuncio alcanzaría con esos precios la suma nada despreciable de $2.490. Con lo cual, si uno de estos canales consigue vender 1 spot de 30 segundos en un solo día, cubre con ello lo que le corresponde pagar por el derecho de usar la frecuencia radioeléctrica en toda la república ese mes y le sobra para cubrir íntegramente la cuota de los seis meses siguientes.

No sé por qué extraña razón me asalta de inmediato la sensación, incómoda y fastidiosa, de que una desproporción descomunal separa esas dos cifras: la que pagan los canales por la frecuencia y la que cobran por difundir la publicidad.

No es un tema baladí. El espectro radioeléctrico es un bien natural limitado que pertenece al Estado y cuyo buen uso corresponde vigilar a la Superintendencia de Telecomunicaciones. Es patrimonio de todos porque es consustancial al aire que respiramos y es limitado porque en las actuales condiciones de la televisión analógica el espectro solo admite ocho frecuencias nacionales de televisión abierta. La equidad manda que el uso lucrativo de estas frecuencias responda no solo a ciertas normas básicas de responsabilidad social sino también a una compensación económica apropiada y, en todo caso, correspondiente con el fin de lucro que persiguen los concesionarios. En el Reino Unido, por ejemplo, la tarifa es proporcional a las ganancias de los canales, como es lógico, y va del 0,23% de las ganancias superiores al millón de libras al 0,7% de las ganancias que superan los 75 millones. En el Ecuador, a 365 dólares al mes, siendo 8 los canales nacionales, nos da $35.040 al año por los ocho canales en total, es decir, ¡el equivalente de 14 spots de 30 segundos de la presente campaña electoral! Es una ridiculez por donde se lo mire. Una ridiculez o una burla. O una estafa. O todo a la vez.

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Googleando se llega al meollo del asunto. Miren esta joya: la resolución del Conartel donde se fijan estas tarifas. Dice allí, en la parte de los considerandos, que "por parte del Presidente de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión - ¡que es miembro del Consejo! - se ha presentado un proyecto de pliego tarifario para que sea conocido y analizado por parte de los miembros del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión, los mismos que en sesiones de 25 de marzo; 12 de abril; 6, 13 y 20 de mayo; y 3 de junio de 1999 conocieron, analizaron y realizaron diferentes observaciones a este documento". ¡De modo que las tarifas son resultado de una propuesta de los mismos radiodifusores que, además y para colmo, son miembros del Consejo!

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De yapa, léan esta noticia de ciencia ficción: el Consejo Nacional de Televisión de Chile acaba de repartir 2 millones de dólares para producir 22 programas de televisión de calidad.

* Publico en una versión más extendida un texto originalmente destinado a la columna Teletoxia del 5 de octubre del 2006.

10 comentarios:

"buen" hombre dijo...

Sr. Sarmiento:

Su informe revelador es escandaloso, y que quizás muestre la verdadera onda de las empresas de televisión nacional, que más que medios de comunicación, son mafias malvadas que apoyan el status quo de una estructura social cancerígena.

A veces me da por pecar de extremista, pero con televisoras así, que denuncian la evasión del pobre y los pequeños negociados de tramitadores y hormigas, no hay cambio que se avisore.

¿Será que mejor hay que dejar de escribir y respirar contiguo a estos hechos ya ordinarios y normales?

María Campaña Ramia dijo...

Madre mía, entonces resulta que yo pago más por mi TV Licence, es decir por ver television, que lo que paga Ecuavisa por transmitir en una ciudad. Al menos no veo comerciales en la BBC.
Impresionante!

j_major dijo...

bueno, si no me cai como condorito con esas cifras es xq ya sabia q en el conaRtel están los gremios de medios. con la radiodifusión sonora es igual: radios con audiencia usan el espacio por una bicoca.

leo el HOY a diario, hasta ahora no aparece teletoxia, q paso?

sobre las tarifas se me ocurre esto:

* es inconstitucional q un organismo de control se integre x los controlados

* el costo de la frecuencia debe ser proporcional a los ingresos de cada radio y tv.

* en celulares pasa algo parecido: el uso de la frecuencia no es muy caro, pero aparte el estado recibe otro ingreso, ese sí proporcional a los ingresos brutos de cada operadora.

* lo q no se es a donde va esa plata. si aumentan los costos de las frecuencias, debiera aportarse a un fondo para cine, tv de calidad o cosas así. tengo la sospecha de q toda esa plata se comen los organismos de control y sus empleados.

Manolo Sarmiento dijo...

he sido errático con la teletoxia lamentablemente por diversas causas sobretodo el tiempo escaso... este artículo en particular no fue publicado.

Manolo Sarmiento dijo...

comparto tus ideas sobre las reformas necesarias a la ley de radio y televisión. si uno analiza la ley se da cuenta claramente de como la han manipulado a su antojo los medios para pagar menos y eludir todo tipo de control. la reforma de 1995 fue verdaderamente vergonzosa. en algún momento colocaré un post al respecto para su asombro.

j_major dijo...

mi tesis es sobre la ley de telecomunicaciones, ahi también hay linduras del mismo cuño. algun rato preparo un resumen sobre el tema.

Julián Reyes dijo...

¿¿Por qué no han publicado ese artículo los del HOY??

¿Cuál es?

A veces a los problemas hay que ponerles nombre.

Fernando Buchelli Naula es el presidente de ese equipo que no tienen ni el derecho de llamarse putas, por que las putas son gente digna y valiosa.

Por favor Manolo comunícate con tu colega Ricauerte y con el subversivo Aguilar para ya entrarle a fierro a esos perros que permiten pasar "laura en américa" y "maritere" a las 5 de la puta tarde. Además de "decisiones" en ecuavisa que es una serie de cachos y culeo que lo pone tieso a uno y les enseña a los niños la enfermedad de la posesión sexual latinoamericana.

Marquen por favor el final del día de esos perros, ese es el destino y el deber de uds. tres mosqueteros.

Nuncas los olvidaremos si llevan adelante la batalla contra los medios, tan culpables de la sarna en que vivimos como el que más, incluidos nosotros mismos.

Anónimo dijo...

Ya, tampoco les tomes tan en serio a estos "tres mosqueteros"... ¿o no te has dado cuenta de las notas tan tendenciosas y poco objetivas que a veces se dicen, o del doble discurso que se ha llegado a manejar?

Anónimo dijo...

Pruebas fidedignas incan que anonymous es Rafael Cuesta Caputti, perro conocido como insigne propulsor del amarillismo ecuatoriano.

Es la única explicación razonable.

"buen" hombre dijo...

Del amarillismo ecuatoriano en Televisión.

Diario Extra es el decano de la prensa nacional sensacionalista.