sábado, 18 de junio de 2005

Pauper ubique jacet*

Esta ha sido una semana de grandes avances en la cultura nacional. La sub-secretaria de cultura, doña Beatriz Parra, anunció en una entrevista en El Comercio del domingo pasado que "La cultura es lo primero para el Ecuador", y después, en cinco respuestas tan escuetas como superficiales, expuso los grandes lineamientos de su acción: descentralizar el Consejo Nacional de Cultura, como ya lo hizo con tan buenos resultados cuando fue subsecretaria en el gobierno de León Febres Cordero, e impulsar la cátedra de "cultura estética" (sic) en la educación básica y el bachillerato del Ecuador. Será un hito en la historia nacional.

La imagino, a doña Beatriz, atareada en la redacción del programa curricular de la nueva cátedra. Como imagino a don Marco Antonio Rodríguez, aquel que ganó a doña Beatriz la elección de presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, atareado en su cabildeo parlamentario para que del FEIREP también le lleguen unas buenas tajadas. Y lo imagino celebrando, el jueves pasado, cuando la ley pasó y la Casa, nuestra magna Casa de la Cultura, fue atendida en sus requerimientos. Grandes cambios se avecinan en la cultura ecuatoriana. Grandes cheques hacen grandes cambios.

Grandes avances de la cultura en la República Febrescorderana.

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Otra película que me cambió la vida fue LOS MANGLES SE VAN de Camilo Luzuriaga y Jorge Vivanco. La vi en los años ochenta, cuando llegué a Quito y comencé a estudiar derecho. Puedo decir que ese documental fue una de las cosas que me llevó, simultáneamente, al cine y a la política. En LOS MANGLES SE VAN se describe con rigor y belleza la vida y el trabajo de los habitantes del manglar del golfo de Guayaquil y se relata con igual rigor el mecanismo del despojo que haría de este país el principal exportador de camarones en el mundo. La película lo explica en todos sus detalles, como lo hace Marx cuando da cuenta de los procedimientos de la expansión terrateniente en la Inglaterra del siglo XV en El capital... Valiéndose de la ley, el-que-iba-a-ser-camaronero denunciaba como tierra baldía una isla entera del golfo y pedía al juez que cite por la prensa al presunto propietario. Mientras los verdaderos dueños esperaban la marea alta para pescar con el trasmallo los langostinos del golfo, el plazo vencía y el juez asignaba la propiedad de la isla al-que-iba-a-ser-camaronero. De donde derivaban fortunas formidables, barrios espléndidos, en fin, todas esas consecuencias confortables del éxito. Tuve amigos camaroneros, compañeros de colegio que me relataron los grandes festines de la cosecha, comiendo en plena noche, bajo la luna, whisky en mano, enormes langostas a la brasa. El 95% del manglar ecuatoriano se festinó de ese modo y miles de pescadores fueron despojados de la tierra que les brindaba sustento.

En el HOY de este domingo Juan Montaño Escobar dice: "Esmeraldas es una colonia interna del Ecuador blanco. ... Si antes la provincia fue entregada por un Gobierno a los ingleses para que se cobraran en crudo con lo que hallaran, la deuda de la independencia, hoy está entregada a los madereros de Quito para que desprendan la capa arbórea y se la lleven en interminables hileras de tráilers". "Pauper ubique jacet*... exclama la reina Isabel después de recorrer Inglaterra", concluye Marx. Inglaterra en este caso, habrán adivinado, no solo es Esmeraldas, sino también el Oriente y las provincias bananeras de Los Ríos, Guayas y El Oro... esos campos y esas ciudades paupérrimas donde pauper ubique jacet. Los madereros de los que habla Montaño no son otros que ENDESA BOTROSA y los Durini, gente de estirpe ministerial en la República Febrescorderana.

Mientras tanto, doña Beatriz prepara el currículo de su clase de "cultura estética". Si ella cree preciso enseñar cultura estética será porque ha detectado que una "cultura no-estética" se está diseminando sin control en las escuelas y colegios que están a cargo del Ministerio de Educación. ¿Será que ha ido a darse una vuelta por allí? ¿Será que sus hijos estudian en la escuela pública? Eso sería muy importante preguntar a la señora Parra. Yo creo que debería ser un requisito: el ministro de educación y la subsecretaria de cultura deben tener a sus hijos estudiando en el sistema público. O en el peor de los casos a sus sobrinos. Como el ministro de transporte, debe movilizarse, en el peor de los casos, en taxi. Como los amigos del municipio metropolitano que diseñan las reformas geométricas deberían andar a pie unos quince días antes de mandar a picar el pavimento. (Acaban de terminar la reforma de la intersección de Mejía y Montúfar, por donde camino a diario, y descubro con indignación que no lo hicieron: los carros pasan sin problema, pero los peatones no bien llegamos a la reforma geométrica en cuestión entramos al clásico... "cada quien que pase como pueda"). El contacto con el pueblo suele derivar en buenas ideas amigos del supra-pueblo. Y ayuda a estirar las piernas.

Por ejemplo, anteayer, viajando en autobús, tuve estas ideas para la señora Parra: abra centros culturales para los jóvenes en todas las ciudades, y en Quito y Guayaquil siete por lo menos. Centros donde puedan ensayar los grupos musicales, los grupos de teatro, donde puedan dibujar y pintar, donde se pueda hacer conciertos, centros rodeados de jardines donde se pueda fumar tranquilamente entre ensayo y ensayo... Dicte un decreto que suprima para siempre las bandas de guerra de los colegios - ya que anda comprometida con la "cultura estética" -, rezago estridente de cierto fascismo mussoliniano que hace pensar en el "Frente de Juventudes" del medioevo del siglo XX español.... Revise el presupuesto de la subsecretaría y suprima las partidas de compadres... y comprométase con la promulgación de una ley de subvenciones culturales abierta y transparente. Ahí tiene cuatro ideas doña Beatriz. Entre usted y Rodríguez seguro se alcanzarían para todo esto. Más aún ahora que la brisa fresca del FEIREP sopla a su favor. (Si no alcanza a hacer los cuatro puntos, por lo menos suprima las bandas de guerra, con eso ya habrá hecho bastante).


De la ley de cine hablaremos más tarde. Y si llegaron a este punto quizás quieran visitar mi otro blog donde ando de mejor genio.

Además, la Veeduría Cultural de Guayaquil, cuyo blog vale la pena visitar, ha publicado la carta que dirigí la semana pasada a doña Mariela García. Por si quieren darle un vistazo.


* En todas partes hay pobres

2 comentarios:

Anónimo dijo...

manolo, aplausos por esa carta!!

Alfredo Mora Manzano dijo...

Man, 2 nuevos posts y ya te piso los talones..... PONTE PILAS!!!

jajaja