domingo, 7 de agosto de 2005

Chuchaqui en Lima

Tengo la impresión de que mis últimos posts no han sido del agrado de mis lectores más asiduos. Especialmente mal ha caído el provincianismo del que he hecho gala al visitar Lima por primera vez. Y veo que mi inclinación pro-Correa ha sido interpretada con excesiva severidad. No voy a negar que he dejado que ciertos instintos se expresen, con el riesgo consiguiente. Puede ser, también, que el alcohol tenga su parte. Aquí están muy contentos porque un reciente fallo de la OMC o alguna cosa por el estilo acaba de autorizar a Perú a exportar aguardiente de uva con el denominativo de "pisco", cosa que tenían vedada por la gran astucia de los chilenos, que se habían adelantado a patentar el nombre. De modo que están en un plan de celebración digamos que desmedido.

El festival, por lo demás, que es a lo que hemos venido, suponemos que transcurre bien. Esta mañana dimos el obligado paseo por el puente de los suspiros y la alameda. El paseo, más bien triste, conduce a un mirador desde donde se aprecia el mar helado donde treinta y cinco surfistas detenidos en media bahía esperaban una ola. En el cuarto de hora que allí pasamos viéndolos, ninguno pareció encontrar una lo suficientemente grande. Supongo que lo hallaban divertido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Manolo,

Que gusto leerte ya con el tono mas bajito. Eso de un happy medium entre Shangai, Mexico DF, Madrid y Persepolis me parecio mucha lirica por mas sorprendente que sea Lima.
Con tu blog aseguro que tenias votos al menos para concejal, pero ahora que nos apunalas por partida doble a los quitenos, mmmmmmm.....

Anónimo dijo...

Lima es una ciudad hermosa,.. a mi me fascina especialmente en verano (sí, no se me va lo guayaca en cuanto a calor respecta). problemas personales? a ver si la disfrutaron lo mismo q aca... excelente documental.