Hace unas tres semanas amanecimos con la noticia de que tres mil reses habían muerto en Manabí como consecuencia de una prolongada sequía. Si no recuerdo mal, varios periódicos y todos los noticieros de televisión titularon en portada esta enorme mortandad animal. ¡Tres mil vacas muertas! Leí la noticia con algo de resignación y, pocos días después, mientras descendíamos la cordillera con Lisandra, venía pensando en cómo pudieron morir esas tres mil vacas manabitas. Me parecía sorprendente que de la noche a la mañana hayan muerto de hambre y de sed tantas reses adultas. Estaba claro que, a menos que se hubiese tratado de un cataclismo repentino, las vacas murieron de a poco, una a una, a lo largo de todo el verano, o a lo largo de las últimas semanas del verano. Si comenzaron a morir en agosto, podríamos calcular que murieron en promedio setecientas vacas cada mes, 21 cada día.
Como en una epidemia, me dije, lo importante aquí es saber cuando y donde murió la primera vaca, y por qué, una vez muerta la primera, no se alertó de inmediato a la prensa y a las autoridades de manera de evitar que murieran las tres mil que han muerto hasta ahora. Después de todo en Santo Domingo de los Colorados, a menos de cincuenta kilómetros de Flavio Alfaro, el cantón más afectado por la mortandad, el pasto es abundante y se lo ve fresco y apetitoso. No habría sido complicado aprovisionar de alimento a los ganaderos afectados o alquilar pastizales para que las vacas hambrientas vinieran a pastar en Pichincha. Esto es algo que los ganaderos solventes no dudan en hacer cuando tienen este tipo de problemas y, de hecho, muchos lo comenzaron a hacer no en noviembre sino en febrero de 2005, como lo demuestra esta noticia de El Diario.
Cuando llegamos a Portoviejo, revisando los periódicos locales nos enteramos que la cifra oficial de bajas en la población vacuna era un poco menor de lo anunciado por la prensa nacional. Los ganaderos manabitas hablaban en realidad de 2300 vacas y no de 3000 como originalmente se había informado. Son 700 vacas menos, lo que no deja de ser reconfortante. Sin embargo, en las notas aparecidas en la prensa local tampoco se explicaba por qué la noticia saltó a la portada de la prensa nacional recién con la víctima dos mil trescientos y no con la primera, o, siendo indulgentes, por qué con la número cien no se dio ya la voz de alarma. Después de todo, la provincia entera sabe que el invierno pasado fue malo, que llovió poco y que las primeras lluvias del nuevo invierno solo iban a llegar bien entrado el mes de enero.
Vuelvo a la televisión el 30 de diciembre fugazmente. ECUAVISA anuncia esta vez que ya "serían" 5000 las reses muertas. ¡5000! ¿Cuándo murieron las 2700 adicionales? ¿Qué pasó?, me preguntaba yo. ¿Y las ayudas de emergencia que la extinta ministra Barreiro destinó para el agro manabita? Nada menos que diez millones de dólares salieron de pronto, como precipitadas por una compuerta, del célebre fondo ex-FEIREP ahora llamado CEREPS. O, al menos, eso se dijo. Algo me sonaba muy extraño en la cifra que soltó ECUAVISA. De pronto, todo me pareció ser un gran invento mediático-ganadero. ¿Cuántas murieron en realidad? ¿Alguien lo sabe?
Una noticia de El Diario publicada hace ocho meses - el 8 de abril de 2005 - y titulada El invierno se está terminando dice textualmente:
En una de las oficinas de la Presidencia de la República reposa desde febrero una carpeta denominado Plan Antisequía para Manabí. 8,8 millones de dólares es la cifra presupuestada para desarrollar las obras que están incluidas en el documento. El Gobierno aún no ha dado una respuesta sobre el pedido. Juan Peláez, director del Plan Hidráulico de Manabí, informó que la provincia está viviendo el peor quinquenio (2000-2005) de lluvias desde hace 75 años.
El 8 de abril, doce días antes de la caída de Gutiérrez estaba ya dada la voz de alerta. El documento, de lo que se ve, permaneció en esos despachos de Carondelet los meses de febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre, hasta que, súbitamente, murieron algo así como 2300, o 3000, o talvez 5000 reses.
Los medios nacionales y el Estado parecen ignorar que en la costa ecuatoriana, y especialmente en la provincia de Manabí, donde está el 30% del ganado vacuno del país, es decir, más de doscientas mil vacas, hay dos estaciones claramente marcadas: la temporada de lluvia, o invierno, que va de diciembre a abril, y la temporada seca, o verano, donde NO LLUEVE, que va de mayo a diciembre. La prolongada sequía de la que hablan ahora los medios no es otra cosa que el final de un verano que vino después de dos "malos" inviernos consecutivos, el de 2004 y el de 2005, el último de los cuales terminó en abril pasado, como elocuentemente lo indica el titular del Diario manabita. De modo que tan temprano como febrero de 2005 todos los elementos del problema estaban ya puestos de manifiesto: era muy sencillo anticipar que el ganado iba a tener problemas a menos que se implementaran los paliativos contenidos en ese plan de emergencia.
Esto quiere decir que la noticia tardó en llegar a la portada de los diarios y de los noticieros nacionales nada menos que seis meses y que solo cuando llegó a la portada de los diarios y los noticieros nacionales, Carondelet tuvo la amabilidad de revisar la carpeta denominada Plan Antisequía para Manabí, que suponía gastos por 8,8 millones de dólares, esto es, apenas el 1,5% del ex-FEIREP, hoy CEREPS, cuyo nombre no deja lugar a dudas sobre el propósito al que está en teoría destinado: CEREPS responde a las palabras Cuenta Especial de Reactivación Productiva y Social. Tuvo alguien que inventar la cifra de 5000 vacas muertas para que el maldito CEREPS sirviera de algo.
Ese, entre otros, es el problema de ser la última rueda del coche.
$10m worth of cocaine in evidence turns out to be flour
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[image: Photo: PeopleImages / Shutterstock]
Cocaine worth more than $10m was stored as evidence at a courthouse in
Fiji, but at some point in the long-runn...
Hace 7 horas.

4 comentarios:
Una de las causas de la sequia se la atribuyen a la alta deforestacion, Ecuador esta considerado como uno de los paises que mas alto porcentaje de deforestacion tiene, lo que nos indica que la situacion tiende a agravarse.
Creo que los medios estan errados, deben estar errados, hay asociaciones de ganaderos que hace mucho tiempo hubieran puesto el grito en el cielo si habia tan alta mortandad.
Centralismo? puede ser otra de las causas. Feliz 2006 Manolo, un gran abrazo para ti.
Ahora de regreso de Manta (primera vez que paso fin de año por allá y estuvieron acogedoras como siempre las tierras de mi amigo el Manaba) justamente veníamos diciendo con mi hijo la pena de ver esas vacas tan flacas. Con decirte que primero mi hijo pensó que eran ovejas de los escuálidos y pequeñas que se las veía. Ojalá sea como dice Manaba y estén errados.
Por cierto en la carretera de Manabí también ví el arco iris más perfecto y grande que he visto en años! La mejor forma de comenzar este año.
Feliz 2006.
la verdad es que no tengo mayor idea ni de manabí en general ni de su industria agropecuaria en particular, pero creo que no es descabellado echarle la culpa de este tipo de extranios escándalos a la supina ineptitud del estado ecuatoriano bicefálico. en efecto, prefiero el término "bicefalismo" al de "centralismo", que, pese a ser yo guayaquilenio, o a lo mejor precisamente por eso, me parece que no se aplica realmente a la realidad del país.
lo que sí sé es que a mí no me había interesado nunca el destino de las vacas, más allá de saber que las hubiera en cantidad suficiente como para poder seguir comiendo en mc donald's de vez en cuando. digo, jamás me había interesado lo que les pase a las vacas hasta que leí este post tan bacán.
feliz anio y eso.
feliz año bloggeros amigos. que haya muchos posts en este 2006.
m
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