Por fin encontré una explicación para la enorme mortandad vacuna de Manabí. Se la dio a mi padre hace un par de semanas el subsecretario de agricultura para la costa norte, el chonero Teófilo Carvajal. Según esta fuente gubernamental, más que de un invento, la astronómica cifra de ganado muerto es el resultado de un cálculo aritmético al que los ganaderos recurren para hacer comprensible al vulgo la magnitud de sus pérdidas. En otras palabras, es una metáfora.
La metáfora se construye del siguiente modo: al ganado mal alimentado le toma más tiempo alcanzar el peso que lo vuelve comercialmente apetecible; ese tiempo extra equivale a una reducción de la rentabilidad de la inversión; para cuantificar la pérdida, en lugar de utilizar como valor de cambio el dólar, los bonos global o el índice NASDAQ, se utiliza la vaca. Si una ternera que costó 60 dólares alcanza los 670 Kg al cabo de tres meses de vida en condiciones normales para ser vendida en docientos cuarenta dólares, tenemos que si le toma cuatro meses llegar a ese peso por culpa de la sequía, la rentabilidad de la ternera bajó en un 25% y, en consecuencia, el ganadero dejó de ganar unos 50 dólares. de manera que cada doscientos cuarenta dólares de pérdida equivalen a la pérdida de una vaca o, lo que es lo mismo, a una vaca muerta. Dicho de otro modo: una vaca que ha perdido la mitad de su peso proteínico solo equivale a media vaca en términos contables. De allí la cifra de 5000 vacas muertas.
Lo más probable es que no hayan muerto más de veinte. En todo caso, las que hubiesen sido necesarias para las fotos y las tomas de televisión. Las necesarias para conmover al burócrata de turno. Nunca imaginé tal destreza analógica en los ganaderos. Tampoco los creí capaces de una genialidad mediática semejante. Es verdaderamente digna de encomio.
Naturalmente, el método de los ganaderos no es aplicable indiscriminadamente a todos los casos. No sirve para cuantificar fenómenos como la mortalidad infantil o la diseminación del sida. No. Todo parece indicar que cuando UNICEF nos dice que 23 de cada mil niños nacidos vivos probablemente van a morir antes de cumplir un año en el Ecuador, es que en efecto, muy probablemente van a morir unos 79 mil 264 bebés de menos de un año en Ecuador en este año, y no 13 mil, que son los que morirían si tuvieramos el índice de mortalidad infantil de Suiza.
No. Para cuantificar los incómodos fenómenos de la pobreza la tecnocracia, más virtuosa que los ganaderos en materia de eufemismos, ha creado otros términos. Uno de ellos son los famosos quintiles de la pobreza, instrumento sacrosanto con que el Banco Mundial y demás agentes de la cooperación internacional tratan de hacer manejable el hambre humana.
Un quintil no es otra cosa que una quinta parte de la población de un determinado país. Se toma la población, se calcula con cuánto vive cada persona, y se la clasifica en quintiles de menos a más: la quinta parte más pobre corresponde al quintil 1 y la quinta parte más rica se denomina quintil 5. Así se tiene que el quintil 1 recibe, por citar la cifra disponible para la zona andina, el 3,7% de los ingresos totales y que el quintil 5 recibe el 56,48%. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el quintil 1 está jodido, dirán ustedes, con total y condenable apresuramiento. No. Esto sirve para saber, por ejemplo, que nuestra desigualdad alcanza una proporción de 1 a 15,26 (resultado de dividir 56,48 para 3,7). Esto es, que el quintil 5 gana, en promedio, 15,26 veces lo que gana el quintil 1. Deriva de esta clasificación una serie de especulaciones contables asombrosas.
La cosa se pone más compleja cuando los tecnócratas comienza a hablar de "deciles" y ya no únicamente de "quintiles". Un decil, es, como parece obvio, un décimo de la población. Para unos cálculos se usa los quintiles, para otros los deciles. Así tenemos que si Samborondón City tiene, digamos, al 95% de la población en el quintil 5, nadie estará en el quintil 1. En cambio, en Picoazá, provincia de Manabí, un 99% estará en el quintil 1 y nadie en el quintil 5. Y así.
Aunque a todos ustedes les parezca demencial y hasta idiota pasar el tiempo haciendo estos cálculos infinitesimales, sepan que estas delicadas cifras tienen para la racionalidad estatal la misma importancia que tiene nuestro saldo promedio para la lógica bancaria: de eso depende como nos tratan. Millones de dólares del Banco Mundial, del BID y demás agencias financieras se van en calcular hasta el más mínimo detalle la estratificación quintílica o decílica de cada circunscripción territorial, de cada cantón, de cada parroquia, de cada manzana, de cada hogar. Ingresados en una computadora provista de un software clasificatorio, la medición de los quintiles o de los deciles cumple un papel crucial en la dificil tarea de orientar el gasto social. La manera como lo consiguen es fabulosa. Si tenemos, por decir una cifra, 10 millones de dólares para gastar en alcantarillado de aguas servidas, y resulta que son, por decir algo, 2 mil las circunscripciones territoriales del país que carecen de alcantarillado de aguas servidas, la única manera de ser cristalinamente justos es establecer un determinado orden de prioridad, pues de otro modo tendríamos que repartir 5000 dólares a cada circunscripción y que con eso se apañen.
Pongamos por caso que cuesta 100 mil dólares construir el alcantarillado de aguas servidas de cada circunscripción: con 10 millones solo nos alcanza para atender a 100 afortunadas circunscripciones. Las otras 1900 deberán esperar. ¿Cómo elegir a las cien afortunadas? Es aquí donde intervienen los sabios de Washington y sus entrenados tecnócratas locales. La solución es muy sencilla: se ordena a las 2 mil circunscripciones en orden descendente por quintiles. A mayor porcentaje de población en el quintil 1, más pobre, a mayor porcentaje en el quintil 5, más rica. Entonces, si el pueblo A tiene al 42,1% de su población en el quintil 1 mientras el pueblo B solo tiene al 42% en ese mismo quintil, es evidente que A tiene prioridad sobre B. A ojos de la computadora, A es más pobre. Y ni hablar del pueblo C, donde, si bien el 40% está en el quintil 1, en cambio hay un notable 8% clasificado en el quintil 5. No importa que no tenga alcantarillado de aguas servidas, el pueblo C es "estadísticamente rico". El software lo dirá sin vacilaciones. No le quedará más remedio a los habitantes del pueblo C que acudir a un diputado de confianza - para lo cual están perfectamente capacitados a juzgar por su elevado porcentaje de "ricos" - para que haga el correspondiente cabildeo ante el correspondiente ministerio y consiga, cometiendo una injusticia sin nombre, el privilegio de que se les solucione el problema del alcantarillado de aguas servidas antes que a los pueblos A y B.
La sabiduría de los tecnócratas en materia de pobreza es francamente asombrosa y supera en mucho la de los ganaderos. Aplicar a rajatabla este riguroso método pudiera parecer un acto de frialdad e insensibilidad supremas, pero es menester hacer de tripas corazón y reconocer que es la única manera de acertar en materia de políticas sociales. Es a esto a lo que se dedica la llamada Secretaría Técnica del Frente Social: a mochar las aspiraciones perversas de ciertos pueblos que se quieren pasar de listos y que pretenden ser atendidos antes que otros más pobres que ellos.
Me gustaría saber de qué manera este asunto de los quintiles afecta nuestra vida diaria. Me gustaría saber, por ejemplo, si fue el resultado de una operación matemática tan tajante lo que determinó que solo el quintil 5 de los quiteños tiene derecho a utilizar el flamante túnel de la interoceánica y no los enflaquecidos ciudadanos de los quintiles 1, 2, 3 y 4, que siguen haciendo dos horas para llegar a su casa en los viejos autobuses que los llevan a Tumbaco.
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Hace 5 horas.

7 comentarios:
Bacansísimo Manolo, hubiera sido bacan que digas que en Cuba que es mucho más cerca mueren menos niños que en Suiza.
En PC tu foto sale muy grande y tapa parte de las letras
jajajaja, cheverísimo tu camello Manolo, esto de los blogs definitivamente tiene algo.... jajaja.... quintiles de pobreza, ...jajaja. Si así se midiera a ciertos bloques de diputados. "Este partido pertenece al quintil 1 de estupidez humana, de sus diez diputados no sacan uno decente". "Este otro está en el quintil 2, de cuatro diputados dos son idiotas y dos medio racionales". Y aplicarles los deciles a los diputados sería algo así como: "anda decile a tu papá diputado que traiga el bono", jajaja
que sapos los manabas...
respecto al post anterior, para mí es imposible inclusive ver cinco minutos seguidos a Jorge Ortíz...
creo que George bien podría ser el sucesor gemelo de Jorge Ortíz
(touché)
"si fue el resultado de una operación matemática tan tajante lo que determinó que solo el quintil 5 de los quiteños tiene derecho a utilizar el flamante túnel de la interoceánica..."
O tal vez lo que lo determinó fue el no haber querido reorganizar el sistema de transporte interparroquial; evitando gastos innecesarios, o el no haber querido esperar hasta que se construya el túnel de la interoceánica SIN servicio de buses para "los enflaquecidos ciudadanos".
Yo realmente pienso que va más bien por ahí.
-JAD-
...Encontraste tu oportunidad Iván. Vaya que eres jodidamente memorioso... Reconozco que lo de La Grupa fue algo retorcido. No me resiento, aunque sí lastima mi ego el solo hecho de pensar en Cuasimodo Ortix.
en serio hermano que creo que ese Donoso es retrasado mental
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