martes, 18 de octubre de 2005

Iván Mora cineasta

Miro a todo este público del festival Cero Latitud y no sé con quién irme a tomar una copa. Todos han aplaudido con bastante entusiasmo a la Grupa y a mí, la verdad, la Grupa me pareció regular. No me gusta la Grupa, me parecen demasiado alegres, demasiado marimberos, demasiado patriotas. Hay algo de falsedad en la Grupa. Una falsedad bienintencionada por supuesto. O será simplemente que estoy de mal humor y ver al cantante rasta de la Grupa tan emocionado con su show me da un poco de repulsión. Por el lado de la peli inaugural, "Bonbon el perro" gustó a todos, incluso a mí, a pesar de que al salir me atribuyeron la versión de que no me había gustado. Está bien "Bonbon el perro", está bien, y fue un recurso un tanto demagógico pero efectivo anticipar la función con la lectura del e-mail de Sorin, sus recuerdos del Manolo's y en general del Quito de los setenta (suuuper hot el Quito de los setenta por lo demás). Ya ustedes saben, si han seguido este blog desde el inicio, lo difícil que resulta elegir la película inaugural, de modo que no voy a criticar la decisión. Me atrevo simplemente a comentarla. Anoche, por ejemplo, vimos una película redonda, magistral y ambigua - me refiero a Batalla en el cielo de Carlos Reygadas - que bien hubiera podido ser una dura manera de comenzar el festival. Como para vaciar el Teatro Bolívar, adornarse de improperios, tener un cóctel grato, entre pocos amigos verdaderamente amantes del cine, los bocaditos habrían alcanzado para todos y en ese contexto nadie habría tenido ni ganas ni necesidad de evocar a la Grupa cuya música, puesta al lado de la película de Reygadas, equivale a una canción de cuna como las que canta el Ricardo Williams. Con "Batalla en el cielo", además, el escándalo habría sido tal que el festival habría tenido portada en todos los diarios, un poco como Sebastián se ha ganado hoy la portada de todos los diarios. Pero reconozco que era una apuesta difícil.

Los días siguientes me tienen igualmente en la sala. El viernes (¿o era el sábado?) fuimos a ver Whisky de Pablo Rebella y Pablo Stoll, pero la función fue fallida porque había un concierto en el patio de Plaza de las Américas y el sonido se filtraba por la puerta del Cinemark. Lisandra y yo, filáticos al fin, preferimos desertar de la función a tener que ver la película con fondo de vallenato (para vallenato tuvimos suficiente con la Grupa por cierto). Felizmente esa tarde habíamos visto el documental de Raoul Peck "Le profit et rien d'autre" y con eso habíamos pagado el día. Así que fuimos nomás a cenar y después al Seseribó a ver bailar a la gente. Qué mal bailan la salsa en Quito. Es algo que siempre me ha impresionado. Uno creería que con tanto cubano como hay ahora por aquí la cosa habría mejorado, pero no. Hay cierto talento esmeraldeño y cierta tradición seseribónica, a fuerza de practicar por tantos años supongo que algo se aprende, y entonces, vamos, el espectáculo es pasable, pero basta con trasladarse por un instante mentalmente a, por dar un ejemplo, "El maní es así" de Caracas, para comprender que la salsa es otra cosa. En fin. ¿En qué iba yo? Ah, las películas del festival. El domingo la cosa se puso mejor. Vimos "Las mantenidas sin sueños" de Martin Desalvo y Vera Fogwill, y "Sumas y restas" de Víctor Gaviria. He ahí otras dos películas con las que se pudo haber inaugurado. "Las mantenidas..." muy en la onda de la película que ganó el año pasado - "La Espera" de Aldo Garay - partícipe de cierta depresión rioplatense, comedia negra femenina que nos dejó muy complacidos, aun a pesar de sus concesiones almodovarianas, aun a pesar de cierta superficialidad bien camuflada. "Las mantenidas sin sueños" es una película bien construida, rigurosa, ordenada, fiel a sus postulados. Vera Fogwill, como se dice vulgarmente, "promete". "Sumas y restas" va por otro lado, Gaviria hace una película de mafia y construye un ambiente tenso y crispado, casi repulsivo, quizás recargado de clichés hacia el final, cuando se produce el irremediable secuestro, pero en todo caso nos traslada con un ritmo del todo irreal a un ambiente que uno está dispuesto a creer que es más verdadero que la verdad. Gaviria va embalado, prendido candela, lleva un ritmo de locos en su película, y ciertamente obedece todas las reglas que debe obedecer, como un viejo maestro que se educó viendo a los clásicos de este lado y de aquel lado del mar, pero se nota que lleva en la piel y sobretodo en la voz el aliento de la perdición colombiana. Es buena la película de Gaviria.

Llegado a ese punto me preocupa enormemente que de un tiempo a esta parte todas las películas que veo me gustan. Yo no solía ser así. Antes nada me gustaba. ¿Qué me ha pasado?, ¿será un signo de envejecimiento?, ¿cierta tendencia a la resignación? No sé. Ayer fuimos a ver la ya mencionada "Batalla en el cielo" y hoy a las 14h00 estuvimos a ver "Whisky", nos cercioramos antes de que no haya nigún concierto previsto en la Plaza de las Américas, y el resultado es que tanto para "Whisky" como para "Batalla" solo tengo palabras elogiosas. De modo que dejemos allí mi crítica de cine de medio pelo. Mejor hablemos de la gente con la que me he tomado una copa. Iván Mora, por ejemplo, a quien acompañamos a cenar el domingo, o el sábado, ya no recuerdo bien cuando. Iván nos cuenta del cine que quiere hacer. Ese es un tema que no siempre resulta interesante o del que no siempre la gente está dispuesta a hablar. A veces por timidez, a veces por pereza, a veces porque no tienen nada que decir. Iván, felizmente, no sufre ni de lo uno, ni de lo otro y peor aún de lo tercero. Iván construye su propio dogma, rumiando en su propia experiencia y no tiene ningún problema en hacer de ese dogma un tema de conversación. Para empezar nos dice que las películas que quiere hacer no van a tener nunca un crew muy grande. Trabajará con poca gente. Comenta cuán absurdo le parece rodar un cortometraje con un crew de 35 personas, como él mismo lo ha hecho y nos dice que, de los tres cortometrajes que ha terminado, el que más le gusta y más se parece a las películas que quiere hacer es el más sencillo - el menos pretencioso digo yo - . La película se llama Film Noir (¡sí!, ¡en francés!, ¡y eso que es el menos pretencioso!) y cuenta una historia de film noir, abudantemente sangrienta. Lisandra fue jurado cuando esa película perdió el premio de la Alianza Francesa porque había cometido el error de usar como tema musical una canción en inglés (para un concurso de la Alianza Francesa era un poco el colmo. Lisandra defendió hasta el final el derecho de Iván a llevarse el premio, pero primó, felizmente, la coherencia nacionalista de los franceses y el Film Noir de Iván fue eliminado).

Segunda regla de Iván: poca iluminación, una iluminación que puedan instalar él y el director de foto. Eliminar al adminstrador de locaciones. Eliminar toda complicación de rodaje y conservar únicamente las complicaciones de post-producción, aquellas que solo requieran de un operador y una computadora. Me parece reconocer en estas reglas, más que el afán indagatorio, desmitificador y especulativo de Lars von Trier, cierta tendencia hacia la comodidad. No culpo a Iván por esto. Creo que ha comprendido que el cine, antes que otra cosa, tiene que ser una actividad placentera y apta para personas que tienen tan en estima la buena vida como son él y su hermano, y que, al mismo tiempo, tienen tan poco dinero, como somos casi todos en el gremio incluidos ellos dos. Descendientes de una estirpe premiada en igual medida por el talento artístico como por la coherencia política (familia de socialistas y comunistas), los hermanos Iván y Alfredo Mora también "prometen". Alfredo no sé muy bien qué promete, pero promete, e Iván promete buenas películas, sin duda. Además de "Film Noir", Iván dirigió un corto de ciencia ficción, o quizás sea más correcto decír, una fábula futurista, llamada "Silencio Nuclear" que estuvo seleccionado en el festival de Venecia en 2003, y otro que es una adaptación super libre de un fragmento, en realidad de una frase, de Pablo Palacio en Vida del Ahorcado y se llama "Vida del Ahorcado / Los estudiantes". Y aunque estos no sean sino "pálidos reflejos" de lo que vendrá, se reconoce en ellos densidad estética, como dijo una vez Paco Velasco, y solo ahora comprendo lo que quería decir con esas palabras tan rebuscadas, le reconozco capacidad fabulatoria, no voy a decir que tiene una imaginación desmedida como la de Bolaño por citar un ejemplo irrefutable pero su capacidad fabulatoria es sin duda notable y se reconoce también un gran rigor en la composición de las escenas - eso que en francés llamamos la mise-en-scène. Bueno, a estas alturas habrán comprendido que me estoy burlando un poco de ustedes - más que de Iván - pero al menos esto ha servido para recordar su última regla: filmar de tal modo que el montaje sea más libre y menos constreñido como suele ser el montaje de aquellas películas seteadas con el rigor clásico. En la conversación que tuvimos aquel día este concepto nos dió hasta para citar a Godard, pero no voy a llegar tan lejos aquí. Dejemos tranquilo a Godard y dejemoslo tranquilo a Iván también, por ahora.

¿Y mañana?... no sé muy bien que iremos a ver. Ya Lisandra se encargará de revisar la programación por mí. Ahora ya perdí el miedo y sé que lo que sea que vayamos a ver me va a gustar. Al menos hasta que se demuestre lo contrario. Después de todo, siempre se puede llegar a casa y poner un documental como el de Raoul Peck en el DVD y así salvar el día.

De la Plaza de las Américas - mi otro tema del día - les hablaré mañana. Y del docu de Peck también.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me parece que el iván mora podrìa ser miembro de la grupa...

Edipa dijo...

claro a mi me parece que eso de conversar de propuestas es muy bueno...

yo soy fan de Ivan Mora, de pura hijeputa para desmentir las conclusiones del post siguiente.

Anónimo dijo...

Mariuxi, o como te llames... soy Juan Martin Cueva
Que deberiamos hacer? por favor ayudame, que no entiendo: debo dejar de trabajar en cine? Debo dejar de dirigir Cero Latitud? A mi me parece que una de las cosas buenas del festival es que lo hacemos gente que, el resto del tiempo, hacemos cine, produccion, video, enfin, trabajamos en esto mismo. El Armando hizo la fotografia de la pelicula ganadora de Producciones en Marcha, es verdad, y la produccion la hizo la Paula Parrini, que es la companera del Diego Arteaga que trabajo en trafico de copias en el festival, chuta, que jodido... yo, ademas del pecado de haber hecho el boom en el corto del Mauricio Samaniego, que gano, fui actor en la pelicula de la Anahi, que compitio con la de la Tania y perdio... y el corto del David Nieto lo hicieron, en parte, con mi camara... que hago? Ese corto gano el premio del publico. Otro corto, Circulando, salio del proyecto "Rodando en corto" para el que me pidieron que sea jurado de las historias... el Tato Carrillo es amigo y colabora con el festival, y su corto fue puesto fuera de concurso... el director de "Las manzanas no vienen del mercado", otro corto presentado a seleccion y no seleccionado, es un amigo y colega en la escuela del Camilo, donde doy clases y el tambien... y no lo seleccionamos. Digo todo esto de memoria: si reviso el catalogo y los cortos que no fueron seleccionados voy a encontrar a un monton de amigos, muchos de los cuales trabajan, algunos de planta, algunos de modo temporal o esporadico, en el festival... el mismo Diego tenia un corto en la programacion y no gano nada...
Lo que vos planteas es absurdo, y creo que malintencionado: siempre y cuando los jurados sean seleccionados de manera seria y entiendan el funcionamiento de la competencia, que una de las personas que hayan trabajado en alguno de los guiones o cortos o largos participantes tenga que ver con el festival es lo de menos, no influye para nada... en el caso de los guiones de cortos pedimos anonimato y seudonimo, porque en ese caso es posible, pero en producciones en marcha se supone que lo interesante del certamen es que el productor o el director del proyecto pueda defenderlo ante el jurado... deberiamos hacerlo con pasamontanas? O confiamos en el profesionalismo y la etica de los jurados, que son escogidos con mucho ciudado?
Dices: "En el primer festival, en este mismo premio ganó la película del Mateo Herrera ya que su esposa era la productora del festival"... solo el "ya que" es completamente falso: la pelicula del Mateo gano el premio, y su esposa era productora del festival... no era miembro del jurado, en cuyo caso habria sido muy tenaz y condenable el premio y tu comentario habria tenido sentido... pero no es el caso.
Cuando quieras conversamos de todo esto, porque descubro que hay un o una seguidora fiel del festival, que se las sabe todas desde la primera edicion... pero para eso por favor dinos tu nombre Mariuxi, y llamame o escribeme cuando quieras: juanmartincueva@hotmail.com, 098314544, para escucharte y tratar de que me escuches, aunque me temo que ya lo tienes todo muy muy claro y dificilmente escucharias otras razones y otros puntos de vista.

Anónimo dijo...

Me parece bastante sano que se hagan cuestionamientos, sobre todo si son firmados, y bueno; creo que la idealización que salpica un poco el último post puede haber ayudado en cierta medida a ocasionar esta reacción. Creo que es parte de todo el surgimiento que se está dando, es decir que no hay que asumir que ya todo está bien y bacán y hay que saber aceptar las críticas.

Ahora, le doy bastante la razón al Juan Martín: pocos son quienes pueden vivir enteramente y de forma fija de algo relacionado con el cine, no hay un ciclo de producción lo suficientemente constante que lo permita, así que la gente que hizo el corto siempre va a ser la misma gente, o parecida, o el primo del esposo de la amiga del hermano de quien organiza el festival. Especialmente en una ciudad, que, como sabemos, "Quito es chiquito". Y me parece bacán leer de parte de Juan Martín de "los otros amigos" que no han ganado nada.

Tal vez sería "mejor" en cierto sentido, o "más profesional" que haya: a) gente que se dedique solamente a hacer y b) gente que se dedique solamente a criticar y calificar, pero ¿realmente es posible eso ahora, en el momento que estamos atravesando? (¿Hay gente suficiente?) ¿quiénes serían estos "críticos / jurados", de donde saldrían? (vean por ejemplo lo que pasa con los premios ITV, una televisión bien... patoja se entrega reconocimientos y se palmea la espalda a sí misma).

Aunque tal vez no digo nada nuevo, creo que es un surgimiento "en espiral", en el que van pasando cosas y mejorando poco a poco, si comparamos a lo que había antes creo que se puede llegar a la conclusión de que un festival de este tipo, con premios y toda la nota, es una mejora. Pero repito, me parece bien que se hagan cuestionamientos.

Mariuxy: ¿eres Mariuxi B., de la U.? Intenté opinar en tu blog pero no estoy registrado así que nada. Y cierto, tal vez te interese el último post (octubre 24, 2005) del Manolo en este blog, que habla justamente sobre los auspicios a espacios y eventos culturales...

En fin, que sea lo que dios quiera.


-JAD-

Manolo Sarmiento dijo...

Creo que Mariuxi, como dice Juan, tiene un preconcepto y escribe con mala leche. Sus cuestionamientos echan a andar dudas que no tienen ningún asidero en la realidad. Creo que a todos nos consta que los premios de Cero Latitud han sido entregados por jurados de buen nivel que han trabajado seriamente en las tres ediciones, de modo que yo no les daría ninguna importancia a sus dardos. Más aún si los lanza amparada en el anonimato. Mariuxi transpira envidia, frustración y otros sentimiendos malsanos. Pero es quizás bueno saber que hay gente que nos mira de cerca y que no está dispuesta a perdonarnos ningún tropiezo o descuido.

Anónimo dijo...

Solamente quisiera aclarar que no es, para nada, anonimato si te pone el link de su blog y todo... en ese aspecto, tiene tanta identidad y es tan real como tú, Manolo.

-JAD-

Manolo Sarmiento dijo...

Gracias José, no me había dado cuenta que había un link al blog de Mariuxi. Ahora he entrado, chévere. Pero sigo sin saber quién es. Pero tienes razón, es menos anónimo de ese modo. Thanks.