lunes, 24 de octubre de 2005

Por la reglamentación de los auspicios culturales

Necesitamos urgentemente una ley de subvenciones. Los actores culturales del país, todos los que organizamos eventos y solicitamos ayudas económicas al Estado o a las municipalidades para ejecutar cualquier tipo de producto cultural estamos avocados al mismo procedimiento de siempre: escribir un oficio, adjuntar documentos que comprueben nuestra buena fe y, sobretodo, palanquear apropiadamente nuestra demanda pues siempre y en todos los casos los pedidos se resuelven sin apego a ningún procedimiento competitivo, nunca se hacen públicos los parámetros de juzgamiento y a la larga, ante la ausencia de normas, todo queda en manos del arbitrio, gusto o interés de uno o dos funcionarios.

Así es como hemos conseguido, año a año, las ayudas públicas para organizar el festival de documentales. Nunca hemos concursado, siempre hemos competido con otros en los talentos del cabildeo, de la sonrisa falsa o auténtica, de la insistencia indigna, del ruego amable. Rara vez hemos tenido un interlocutor que comprenda de qué le estamos hablando cuando hablamos de cine documental. El enorme inconveniente de esta manera de proceder es que convierte a todos los artistas y productores culturales en obsecuentes avaladores de la obra gubernamental o municipal, y no en constructores o gestores independientes de la vida cultural de la ciudad y del país. Ellos nos ayudan, pero si les caemos mal, o si hemos hablado mal de ellos, o si alguien les cae mejor, es inevitable pensar que la ayuda pueda estar condicionada.

La buena voluntad de los amigos de Izquierda Democrática que manejan la municipalidad quiteña no es suficiente. Reconozco que han dado grandes avances, pero cuestiono que mantengan este tipo de procedimientos porque veo que el único resultado que están consiguiendo es tener a todos los artistas de la ciudad a sus pies, alabándolos, y eso es incompatible con los valores de una sociedad democrática. Ya nos pasó con Paz y Mahuad, y en general con el imperio municipal de la DP, que logró en su tiempo una mágica y elegante unanimidad de la cultura en torno suyo, multiplicó la afición por los zancos hasta niveles tóxicos e hizo de agosto el mes oficial del derroche con el cuento de apoyar a la cultura. Con lo tedioso y polvoriento que es agosto en Quito.

Qué diferente es competir en igualdad de condiciones por un premio, como ha pasado en el reciente festival de cine Cero Latitud que entregó nada menos que diez mil dólares de ayuda a una productora ecuatoriana para que pueda terminar su película. Los perdedores, al saber del alto nivel del jurado, pueden discutir su criterio, sus razones o sus gustos, pero no la rectitud del procedimiento. Bastaría con tener una ley o una ordenanza de subvenciones que establezca la obligatoriedad de entregar TODAS las ayudas no reembolsables MEDIANTE un procedimiento competitivo y transparente en el que se valoren los méritos de cada propuesta, la experiencia del proponente, la rendición de cuentas que haya hecho de las ayudas precedentes y, sobre todo, cuando se trate de un evento, su pertinencia social, cultural y política con miras a alcanzar los objetivos estratégicos de la sociedad.

Personalmente siempre me sorprendió la manera como se financió en 2004 la película "1809-1810 Mientras llega el día". Bastó una decisión administrativa para que la municipalidad gaste más de medio millón de dólares en la producción de ese filme que tenía por objeto conmemorar el martirio del 2 de agosto de 1810. No dudo que el dinero haya sido usado con rectitud por sus productores, de hecho Lisandra trajo el pan a la casa gracias a esa película pues tuvo a cargo en ella la dirección de producción y por tanto controló el gasto de cada centavo y supo de las penurias que pasó Camilo para terminarla, pero si me parece que merecería un análisis la forma en que se dio esa asignación. Nunca quedó claro para el conjunto de los productores locales si se trató de un encargo, de una subvención, de un contrato de obra cierta, o de cualquier otra cosa, y pero aún que régimen legal fue aplicado. ¿Fue una idea de la municipalidad hacer esta película?, ¿o fue una idea del productor?, ¿hubo un concurso? Por supuesto que sería fácil para mí enterarme de esos detalles, pero a lo que voy es a que estos detalles nunca fueron claros para la comunidad en su debido momento. Estamos acostumbrados a que las cosas se hagan así. Eso y no otra cosa es lo que se evitaría con una ley de subvenciones, o un régimen municipal de subvenciones como el que propongo. Para efectos comparativos, y perdonen que vuelva a citar a Venezuela en este blog, vayan a ver el concurso que ha convocado el Ministerio de la Cultura de ese país para hacer una película sobre el bicentenario de Francisco de Miranda, propósito equivalente que se alcanzará con un mecanismo mucho más justo y transparente.

Lo mismo que estoy diciendo de ese caso, donde cuestiono la validez y efectividad del procedimiento y no el comportamiento ético de nadie, podrían decir otras personas de las ayudas que recibe el EDOC o que reciben muchas otras iniciativas, muchas veces sin que sepamos nunca qué recibieron, cuánto, cómo o por qué. ¿Así debe ser?, ¿o debemos enterarnos de cómo y por qué se dieron esas asignaciones?

Y solo para ilustrar un poco lo que estoy planteando, cito a continuación una parte de la exposición de motivos de la Ley General de Subvenciones de España:

"Uno de los principios que va a regir la nueva Ley General de Subvenciones ... es el de la transparencia. Con este objeto, las Administraciones deberán hacer públicas las subvenciones que concedan, y, a la vez, la Ley establece la obligación de formar una base de datos de ámbito nacional que contendrá información relevante sobre todas las subvenciones concedidas.

"La Ley establece igualmente la necesidad de elaborar un plan estratégico de subvenciones, que introduzca una conexión entre los objetivos y efectos que se pretenden conseguir, con los costes previsibles y sus fuentes de financiación...

"La Ley establece un sistema de seguimiento a través del control y evaluación de objetivos, que debe permitir que aquellas líneas de subvenciones que no alcancen el nivel de consecución de objetivos deseado o que resulte adecuado al nivel de recursos invertidos puedan ser modificadas o sustituidas por otras más eficaces y eficientes, o, en su caso, eliminadas."

Y el artículo 22:

"El procedimiento ordinario de concesión de subvenciones se tramitará en régimen de concurrencia competitiva. A efectos de esta Ley, tendrá la consideración de concurrencia competitiva el procedimiento mediante el cual la concesión de las subvenciones se realiza mediante la comparación de las solicitudes presentadas, a fin de establecer una prelación entre las mismas de acuerdo con los criterios de valoración previamente fijados en las bases reguladoras y en la convocatoria, y adjudicar, con el límite fijado en la convocatoria dentro del crédito disponible, aquellas que hayan obtenido mayor valoración en aplicación de los citados criterios.

"En este supuesto ... la propuesta de concesión se formulará al órgano concedente por un órgano colegiado a través del órgano instructor. La composición del órgano colegiado será la que establezcan las correspondientes bases reguladoras."

Estas ideas me vinieron a la cabeza hace pocas semanas cuando supe que el Festival de Cine en la Calle, que por varios años organizó una asociación cultural quiteña, tuvo que suspenderse porque le negaron una ayuda de menos de cinco mil dólares en la municipalidad, y me vuelven a la cabeza ahora que retomo, junto a mis colegas de Cinememoria, el trajín del cabildeo con miras al festival EDOC 2006. Lo hago con entusiasmo, claro, porque sé de antemano que será divertido y exitoso, pero el entusiasmo no me alcanza para recuperar el tiempo que perderé en ello. Es parte de mi trabajo, es verdad, pero podría ser más expedito y claro. Me preparo de antemano para escuchar lo de siempre: "nos redujeron el presupuesto", "este año la prioridad es la danza (o cualquier otra cosa)", "el alcalde ha dicho esto y lo otro", "¿a quién le interesa el cine documental?", "¿quién es Albert Maysles?", "¿por qué no traes a Almodóvar?", entre otras perlas equivalentes.

Sobre estos temas estoy preparando una carta dirigida a varias autoridades. Cuando la mande y me respondan, les tendré al tanto.

5 comentarios:

Paco Salazar dijo...

Querido Manolo:
Buen tema. No hay cosa más angustiante que la exagerada colección de logotipos en un evento de cultura.
Y peor aún cuando las instituciones públicas (lease el Municipio), confunden su papel, y buscan construir la cultura y sus referentes con el presupuesto de mercadeo de Movistar. Habías visto? las instituciones públicas, auspiciadas por las privadas. Es penoso, el municipio debiendole favores a Porta.

Anónimo dijo...

Primero saquemos la Ley de Cine, luego vamos por la de subvenciones, pero tienes toda la razón.
Esto de la Ley de Cine está siendo un aprendizaje importante porque hay cabildeo y lobby pero para algo más permanente ¿será posible terminar con las sonrisas postizas algún día y calificar a algo únicamente por el nivel de la propuesta?

Anónimo dijo...

me parece muy necesaria, a estas alturas del partido, la reglamentacion de los auspicios publicos, municipales, o de las subvenciones... creo que un blog es muy limitado (aunque el tuyo llama la atencion por lo variado de sus lectores): creo que en esta ciudad en que nos conocemos todos y todos "competimos" sin reglas, a veces esquizofrenicamente porque estamos en varios proyectos a la vez, en donde todos nos celamos pero nos sonreimos y nos resentimos pero no lo decimos... en esta ciudad y en este momento hace falta que les sentemos a las autoridades que deciden sobre los asuntos culturales y les mostremos que esta posicion tuya, manolo, no es solo una posicion tuya, sino la voz de la razon, y que la compartimos muchos... les va a sorprender que estemos ahi cinememoria, cero latitud, etc... que mal que bien recibimos buen apoyo y que se supondria, desde la logica en que nos han querido meter, que mas nos convendria quedarnos callados, no hacer olas... pero no, justamente no: eso forma parte de nuestra responsabilidad, creo.

Manolo Sarmiento dijo...

Juan, George, Paco,
estoy de acuerdo que la prioridad es la ley de cine, ahora mismo, y estoy de acuerdo en que el blog es un espacio limitado. Entonces hagamos un debate más amplio de esto. Sería muy avanzado y creo que daríamos una pequeña lección. Propongamos en conjunto el tema a las autoridades, si quieren. Seguro tendremos apoyo de otras personas de la comunidad y eso podría tener repercusiones a nivel nacional. En el borrador que tengo escrito, yo menciono que en el Plan Estratégico del MDMQ si bien se habla de promover y apoyar la cultura, no se habla, por ejemplo, específicamente de subvencionar la creación artística, y yo creo que esa deberia ser una demanda nuestra, pues, si el MDMQ se limita a "apoyar" la cultura, todo queda en manos de ellos a la larga, el control (ideológico, político) permanece en pocas manos. Eso, digamos, es hasta cierto punto inevitable en festivales y cosas así, pero con la creación artística es más grave. Y es crucial que la municipalidad de Quito apoye la creación, cree un fondo de creación para cineastas, para escritores, para pintores, para actores, etc. Eso es urgentísimo. Con jurados independientes y de calidad. Eso realmente potenciaría la fortaleza cultural de la ciudad. Y los festivales, los eventos, ganarían en calidad (nótese la observación del jurado de cortos de Cero Latitud sobre la deficiente calidad de los cortos)... hablemos!

pasajero77 dijo...

hola manolo, como sabrás no estoy metido para nada en las movidas de ustedes por allá, entre otras cosas porque no estoy por allá, pero me parece muy honroso (incluso diría "loable" si la palabra no sonara tan a el universo punto com) que intentes, con tus opiniones y tu pequenio "poder" de lobby cultural-artístico, crear un sistema al menos relativamente justo a la hora de repartir medios que, todos sabemos, son escasos, sobre todo cuando nadie da un carajo por la así llamada "cultura". me doy cuenta de que en cierto sentido esto teoréticamente podría ir en contra de tus intereses particulares (relativos al festival que tú y tus colegas organizan), y eso demuestra un poco no digamos la grandeza, porque no es para tanto, pero sí la entereza u honestidad o yo qué sé de tus esfuerzos. te deseo a ti, y a los otros promotores no sólo del cine sino de todo lo demás por allá, mucha suerte en ese intento de crear un sistema sano, man.