viernes, 3 de marzo de 2006

Dr. Jeckill y Mr. Hide

La Voz de la Gente es el noticiero que conduce por la mañana Marcelo Dotti en la radio Sucesos. Marcelo Dotti es digno de encomio por muchos motivos, pero sobre todo porque ha logrado compaginar con gran habilidad dos facetas aparentemente incompatibles, como son la de comunicador social y la de político activo, y en este último caso no de un solo partido, sino de al menos dos a lo largo de su vida, y desde hace algunos años de uno particularmente influyente en la política nacional.

Yo diría que Dotti lo lleva bien. Su noticiero es marcadamente conservador, es verdad, pero él le imprime un ritmo pausado acorde con esa tendencia que debe ir bien con los desayunos de su audiencia. Una presentadora lee las noticias del diario El Comercio y a cada pausa Dotti las comenta, unas veces con sarcasmo y otras veces con admoniciones morales, pero nunca con exabruptos descomedidos –debilidad que algunas personas le achacan fuera de estudios– ni con el entusiasmo militante de otros comentaristas. Elige temas afines a su ideología de derechas, pero más que un hombre de derechas, Dotti da muestras de ser un católico practicante que, consecuente con su fe, hace de su programa un púlpito cotidiano.

Lo único que no termina de acoplarse al programa de Marcelo Dotti es la función de diputado que por ahora ostenta. Con ocasión del Día del Amor y la Amistad, por ejemplo, entrevistó al presidente del congreso, Wilfrido Lucero, y unos días después al diputado Andrés Páez. Los diputados de la ID hicieron lo suyo, es decir, se comportaron como dos caballeros social demócratas, gente de posturas firmes pero flexibles y de conceptos profundos pero accesibles. En cambio Dotti, como si fuera Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, aprovechó para darse un lujurioso banquete. A ratos hablaba el periodista, pero en otros ratos se descubría como todo un maestro de la cizaña.

En determinado momento Dotti le preguntó a Andrés Páez: “¿por qué no te quiere Carlos González?” Páez, que no es tonto, sabía que tenía que contenerse al menos una vez, y lo hizo con elegancia. Pero la arremetida fue feroz. “Es evidente que González te tiene un odio jarocho, Andrés, ¿será que te envidia?”, y enseguida, sin respiro, lanzó la estocada: “bueno, un hombre que apenas terminó el bachillerato… en cambio tú, Andrés…” y, claro, después de eso Páez se dio gusto. No fue muy católico el programa, la verdad. Dotti parecía relamer cada palabra y Páez, por supuesto, ¿qué iba a hacer? Bueno, pudo quedarse callado en lugar de enumerar, con orgullo de enciclopedista, los diplomas que ha acumulado a lo largo de su corta vida. Pero, a fin de cuentas, se habrá dicho Páez, ¿por qué perder esta oportunidad?

Publicado en diario HOY el 03.03.2006

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