Mirar a Cynthia Viteri en estos días solo ha acrecentado mis intrigas. En Teleamazonas la veo junto a su nieta recién nacida y me preparo para el comentario de Kiki Pérez como quien se prepara para un tsunami. "Cynthia es la abuela más sexi del año", le suelta al fin. Sonrío y cambio de canal. En Gamavisión, Viteri regala un libro a Rodolfo Baquerizo. Se trata de Cuentos chinos de Andrés Oppenheimer. Otro best-seller con las aburridas obviedades del neoliberalismo. No importa, me digo, Viteri se instruye. Es un avance indudable para el PSC.
Cambio de canal y está con Carlos Vera. Viste un atrevido escote y Vera luce pálido. "No debo mirar, no debo mirar", parece pensar Vera y Viteri aprovecha el descuido para tomar las riendas del juego. Me recuerda a alguien este dominio sagaz de las miradas. Me viene como un flash una imagen cautivante y una frase mordaz: "Míreme a los ojos".
La combinación de feminismo y socialcristianismo me resulta especialmente tóxica y constituye mi mayor intriga: ¿por qué se afilió Viteri al PSC si para ser neoliberal hoy en día uno puede afiliarse al partido socialista? Yo tengo tres hipótesis: 1) A pesar de las apariencias, el PSC es el menos machista de todos los partidos; 2) Viteri quiere atacar al machismo en la raíz; 3) Lo hizo porque el machismo la tiene sin cuidado.
El primer caso hablaría muy mal del resto de partidos, pero no sería difícil de creer. En el segundo caso estaríamos ante una jugada desconcertante. Viteri, caballo de Troya del feminismo, estaría esperando el momento justo para denunciar los atropellos machistas que han dado fama a la lista 6. Pero cabe también la tercera opción, es decir, la hipótesis darwinista, según la cual Viteri no sería sino un brote de la cepa más virtuosa del gen originario del PSC.
Según esta hipótesis, el estilo autoritario de este partido habría evolucionado en dos vertientes complementarias. De un lado, la línea degenerativa de Pocho Harb, con su torpe manejo corporal y su afición por las armas, y de otro lado la mutación estilizada de Cynthia Viteri. Frente a Harb, a quien resulta difícil imaginar regalando un libro, Viteri tiene muchas ventajas, pero en el fondo serían dos ramas del mismo árbol. Si este fuera el caso estaríamos ante una especie de Condoleeza Rice ecuatoriana. Eso explicaría, por ejemplo, que así como la Rice defiende la humillación de los prisioneros de Guantánamo, Viteri no hubiese condenado en el parlamento la incursión aérea y los "misilazos" del ejército colombiano contra el pueblo de La Bermeja el mes pasado.
La combinación de feminismo y socialcristianismo me resulta especialmente tóxica y constituye mi mayor intriga: ¿por qué se afilió Viteri al PSC si para ser neoliberal hoy en día uno puede afiliarse al partido socialista? Yo tengo tres hipótesis: 1) A pesar de las apariencias, el PSC es el menos machista de todos los partidos; 2) Viteri quiere atacar al machismo en la raíz; 3) Lo hizo porque el machismo la tiene sin cuidado.
El primer caso hablaría muy mal del resto de partidos, pero no sería difícil de creer. En el segundo caso estaríamos ante una jugada desconcertante. Viteri, caballo de Troya del feminismo, estaría esperando el momento justo para denunciar los atropellos machistas que han dado fama a la lista 6. Pero cabe también la tercera opción, es decir, la hipótesis darwinista, según la cual Viteri no sería sino un brote de la cepa más virtuosa del gen originario del PSC.
Según esta hipótesis, el estilo autoritario de este partido habría evolucionado en dos vertientes complementarias. De un lado, la línea degenerativa de Pocho Harb, con su torpe manejo corporal y su afición por las armas, y de otro lado la mutación estilizada de Cynthia Viteri. Frente a Harb, a quien resulta difícil imaginar regalando un libro, Viteri tiene muchas ventajas, pero en el fondo serían dos ramas del mismo árbol. Si este fuera el caso estaríamos ante una especie de Condoleeza Rice ecuatoriana. Eso explicaría, por ejemplo, que así como la Rice defiende la humillación de los prisioneros de Guantánamo, Viteri no hubiese condenado en el parlamento la incursión aérea y los "misilazos" del ejército colombiano contra el pueblo de La Bermeja el mes pasado.
El periplo mediático de Viteri ofrece pistas a favor de las tres opciones. No sé con cuál quedarme.
Publicado en HOY el 11.03.2006

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