viernes, 1 de abril de 2005

Avi Mograbi

Todo parece indicar que el festival se realizará en medio de un ambiente político convulso. Bucaram, Dahik y Noboa regresan de su exilio. Quienes vivimos en Ecuador, impactados por la noticia, sabemos que se perfilan nuevos episodios de confrontación inútil y esperpéntica.

Ayer, cuando Lisandra me relataba por teléfono la cobertura de televisión sobre los acontecimientos, y a medida que me iba contagiando de su risa y de su espanto - ¡al parecer un reportero llegó a preguntar al hijo de Bucaram cual sería el menú de bienvenida! - , me acordé de una película del israelí
Avi Mograbi - de quien presentaremos cinco filmes en EDOC -. Se llama WAIT IT'S THE SOLDIERS, I'LL HUNG UP NOW! (¡Son los soldados!, ¡tengo que colgar!) y consiste en un largo plano de Mograbi hablando por teléfono con un amigo palestino. Escuchamos la conversación mientras vemos la preocupación de Mograbi, su escritorio, el corredor por donde pasan a ratos su mujer, sus hijos. En el escritorio, frente a él, un receptor de televisión.

El amigo le cuenta que los soldados están rebuscando todo, que han tumbado las puertas de algunos apartamentos. Después discuten qué se puede hacer. Hablan intensamente de las salidas al conflicto. La conversación termina abruptamente cuando llegan los soldados de nuevo. Ya solo, Mograbi fuma. Sale de cuadro. Regresa con un vaso de agua. Prende la televisión, donde hablan de Arafat, de Sharon, de los ataques suicidas...

Me gustaría comprender por qué la preocupación de Mograbi me resulta tan incómoda y tan reveladora. Sobretodo cuando la pongo frente a nuestras preocupaciones coronelescas.

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