Tengo dos noticias, una buena y otra buena. La primera es que tengo una seria candidata a película inaugural: se llama "No. 17" y la vi con Lisandra ayer por la mañana. "No. 17" es un documental de David Ofek y Ron Rotem (Israel, 2003) que gira en torno a la búsqueda de la identidad de un cadáver no identificado en un atentato terrorista en Israel. Varias semanas después del atentado, los forenses deciden enterrarlo en el anonimato. Ofek se queda extrañado con la noticia y se pregunta, ¿quién era?, ¿un trabajador ilegal?, ¿un turista? ¿Quién? Lo que sigue es una búsqueda minuciosa, estructurada en clave de suspenso, que nos lleva a conocer a numerosos personajes apasionantes.
Es una película sobre la dignidad humana, sobre la memoria, sobre el destino. Entrevistando a los sobrevivientes del atentado, Ofek recrea la comunidad de pasajeros del autobús y los pequeños acontecimientos que sucedieron minutos antes de la explosión. La broma de un viajero, el acento francés de otro, el saludo de un tercero... ante los ojos del cineasta se va dibujando poco a poco el perfil del personaje anónimo, el rumbo que llevaba, sus preocupaciones y su nombre. No hay aquí análisis ni discursos políticos... es un retrato de las sombras que proyecta la guerra sobre la gente común. Y la necesidad ética de conocer el nombre de todas las víctimas.
La otra noticia en realidad no es una noticia, sino otra película apasionante. Esta vez se trata de un documental palestino, del director Hany Abu-Assad.
FORD TRANSIT (Holanda/Palestina, 2004) relata la rutina de los palestinos que toman los minibuses Ford para ir de Ramallah a Jerusalem. La doble alusión a Ford - la marca de los buses y el cineasta de LA DILIGENCIA (EEUU, 1939), John Ford, que está aquí sutilmente homenajeada - propone que este territorio es algo no muy lejano del Far West, donde los check-points del Ejército israelí cumplen el papel de los apaches en el film de Ford. Cualquier cosa puede suceder en cualquier momento a los pasajeros de esta diligencia, palestinos e israelíes, amigos de Abu-Assad en unos casos y ciudadanos anónimos en otros, que reflexionan sobre el conflicto mientras se desplazan a sus trabajos. Divertida y polémica por sus momentos recreados y ficcionales, esta película de Abu-Assad pone en el papel de Ringo Kid al intrépido conductor del Ford Transit, el palestino Rajai, que completa sus ingresos contrabandeando CDs piratas a ratos, y haciendo de buen samaritano en otras ocasiones.
FORD TRANSIT y NUMERO 17 son películas que no se pueden perder en los EDOC.
In 1983 I couldn't afford to beat Dragon's Lair
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[image: Dragon's Lair]
I love and still play Don Bluth's amazing video games. I never would have
been able to finish them were it not for re-releases years...
Hace 1 día.

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