
Tensa calma en la calle Mejía en la víspera del paro de Pichincha.
La película que me cambió la vida fue EL SOL DEL MEMBRILLO de Víctor Erice. Esto fue en 1993 en una salita casi vacía a las once de la mañana. Un profesor, Jacques Aumont, nos había dicho: "eso es cine". Hay profesores a los que uno les cree todo. EL SOL DEL MEMBRILLO acababa de ganar el premio especial del jurado en Cannes. Fue mucho después que tomé conciencia de que el filme de Erice era lo que se conoce como un documental. No lo he vuelto a ver. Una vez lo dieron en Televisión Española pero en una versión recortada que no quise ver porque lo que yo más había amado era precisamente su experimentación y su juego con el tiempo. En otra ocasión la presentaron en la Casa de la Cultura, mandé a dos o tres amigos a verla, y regresaron indignados conmigo. Se habían aburrido enormemente. En fin. No sé por qué estoy contando esto. Quizás para explicarme un poco mejor.
Quizás lo estoy contando porque ayer en la rueda de prensa otra persona se acercó a decirme que el festival le había cambiado la vida. Y ayer también nos escribió Cristina Mancero desde Santiago de Chile, donde está haciendo una maestría en cine documental, para decirnos lo importante que fue el primer EDOC para ella. Es curioso que estas cosas pasen así, que la vida cambie en una sala de cine. Es curioso que podamos llegar a ser tan vulnerables.
Una de las diferencias entre el cine y la literatura, decía Serge Daney, es que uno puede hablar interminablemente de las películas, contarlas de principio a fin, describiendo cada escena, de modo tal que el otro puede volver a verla a través de las palabras. En la literatura eso no sucede, decía Daney. En la literatura lo máximo que uno puede decir es: ¡la parte en que se van al desierto, qué fabulosa!, y se pasa a otra cosa. Sería ridículo contarla. En cambio con el cine se puede alucinar contándola, inventándola de nuevo, pues muchas veces contamos lo que recordamos y no lo que vimos. Daney decía esto para argumentar que la cinefilia es una parte fundamental de la tradición oral de nuestra cultura.
Me gustaría responder con estas cosas a la señora García, pero mucho me temo que si lo hiciera solo conseguiría infundir en ella - como dice Cortázar en Prosa del Observatorio - "la horrenda sospecha de que los brontosaurios saben escribir."
Sin más, se despide su servidor. m

4 comentarios:
Para mí, una de las tantas, fue El espíritu de la Colmena. No están lejos.
Saludos en la oficina, ya me voy a meter en Edocternura para que la competencia no sea desleal
maría
Quizás como dices es el estado de vulnerabilidad en el que nos encontramos frente a una peli. Casi siempre de un modo u otro si te dejas, la vida te cambia en una hora y un poco más.
Saludos por ahi a todos!
isa
para mi fue bad lieutenant, de abel ferrara... no sé ni porqué
me voy en unas horas a chicago, espero ver algo que me cambie la vida
si no es el caso, por lo menos me voy a comprar una camara, y podré tratar de hacer algo que me cambie la vida
a mi o a otros
bacán lo de la crisa mancero
sé que no es la única
por eso voté por "dividi-2"
bueno, que esto no es mi blog
(no sé ni loque es un blog)
ya me voy a modernizar
juan martin
hola, se que este no es el espacio apropiado para decir esto pero para el edoc de este año pongan transporte!!!!! salir de la ultima funcion y tener que tomar taxi todos los dias me sale mas caro que pagar a tres gentes el edoc!!!
Un bus a mi casa!!!
ehhhhhhhhhhh!!!!
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