sábado, 9 de abril de 2005

La mirada de Yulie Gerstel Cohen

Yulie Cohen Gerstel

Los últimos días, mientras este blog cobraba aires de una seriedad detestable, fueron de frenética hiperactividad. ¿Cómo sentarse a ver una película en esas circunstancias? El sábado pasado fuimos a ver CLOSER con Sebastián Cordero e Iván Mora y cuando salí de la sala me di cuenta que no la había visto. ¿Qué hace alguien que está organizando un festival de cine documental viendo una película de ficción? Bueno, quizás eso influyó en lo que me pasó: estuve tan distraído - además de excesivamente cerca de la pantalla, como suele suceder en Cinemark Quito - que no tuve manera de comentarla después.

En fin. La semana se fue volando. El blog se convirtió en un elemento de distracción adicional, vino el encuentro con el blog del
Manaba - que resultó ser un amigo del colegio -, el fax de doña Mariela, la confirmación de los auspicios del Municipio de Quito y del Consejo Provincial, mientras el riesgo país crecía día a día. Llega el sábado otra vez y esta oficina es una sala de redacción, todos estamos escribiendo artículos para el periódico del festival que se va a la imprenta el miércoles.

Entonces, me digo, tengo que ver más películas. Voy a sentarme a ver FORD TRANSIT de Hany Abu-Assad (Palestina, 2004) y MY LAND ZION de Yulie Gerstel Cohen (Israel, 2004). Quizás en el orden inverso, porque quiero ver a Yulie nuevamente. En 2002 vimos su película MY TERRORIST donde ella narraba su polémico perdón al hombre que intentó matarla en 1978. La relación epistolar que Yulie establece con el terrorista, condenado a cadena perpetua en Inglaterra, se convierte en un modo de reflexión, en un método de aprendizaje y en un tema cinematográfico: caí rendido ante el rostro de Yulie, ante su melancolía, ante su mirada.

Por eso comparto con ustedes el afiche de MY LAND ZION donde esos ojos vuelven a ser protagonistas.

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