martes, 19 de abril de 2005

CHECKPOINT o qué es la libertad

Primero, disculpas por no haber actualizado el blog ayer. Han sido cuatro días muy complicados debido principalmente a la edición del periódico. Finalmente está listo y entra a la rotativa del diario La Hora esta noche o mañana.

Ya vieron en mis anteriores posts cómo quise reaccionar frente a los hechos de la actualidad. Tengo que admitir que la declaración del estado de emergencia y la supresión de las garantías me llenó de indignación. Después, el domingo por la noche, cuando ví cómo los amables soldados que orinaron en mi casa el miércoles se habían transformado en lo más cercano que he visto a un pelotón de fusilamiento... disparando bombas lacrimógenas a quemarropa frente a la ventana de nuestra oficina, todo cobró un aire mucho menos cordial.

Anoche fuimos a los exteriores de Radio La Luna a manifestar nuestra solidaridad y nuestra protesta por el boicot a su señal. Ahora se sabe que fue un sabotaje criminal. Regresamos a casa, cuando la señal de la radio había regresado al aire, y nuestra reacción inmediata fue poner los altavoces de nuestro equipo de música en la ventana y sintonizar radio La Luna a todo volumen. En el silencio de la noche los soldados que sitian nuestra esquina tuvieron su dosis de libertad de expresión. Hasta que se hizo tarde y quisimos dormir y les dijimos buenas noches con un tema de Mahler. El mismo de Muerte en Venecia. Muy triste y apropiado para sus dulces sueños. Esta mañana los despertamos a las seis con la voz de Paco Velasco hasta que el sonido del radio se ocultó en el tráfico de la mañana.

En CHECKPOINT, la película de Yoav Shamir con que abriremos en Quito, Shamir filmó por dos años los puestos de control militar de la ocupación israelí que se multiplicaron a la salida de cada pueblo o ciudad de Palestina a raíz del inicio de la II Intifada. Es una película de 80 minutos absolutamente intensa y desoladora. El cineasta relata diversos episodios de encuentro entre los soldados y la gente común que trata de salir de su pueblo para ir al médico en la ciudad o regresar de su trabajo.

Dos cosas destaco en esa película. La primera, que Shamir haya elegido filmar a los soldados para tratar de comprender el dilema moral que agobia a algunos, o la configuración del fascismo que ha tomado cuerpo en otros. La segunda, su manera de describir esa sensación común a todos nosotros, cada vez más frecuente por desgracia, de argumentar en vano frente a una autoridad que no escucha, que nunca escuchará, que no está dispuesta a admitir razones. Un muro más que una persona.

Yo no he podido olvidar un rótulo que una vez leí en un aeropuerto de Londres. En este letrero, allí donde habitualmente los aeropuertos dicen "no pasar" o "prohibido el paso", habían añadido algo más y decía: "no pasar, salvo excusa razonable". El rótulo, habitualmente tajante, daba lugar a un espacio de diálogo, de argumentación. Supongo que hoy, con la guerra contra el terrorismo de por medio, ese letrero habrá desaparecido. "Unless a reasonable excuse".

Esa fatigante, tediosa y obstinada lucha cotidiana en favor de un diálogo razonable, donde nos escuchemos los unos a los otros, está retratada en su versión más cruda y lacerante en CHECKPOINT.

Cuando regresábamos anoche a casa teniendo que sortear las alambradas de nuestros amables soldados de aliviada vejiga, Lisandra pensó en los CHECKPOINTs de Palestina. Allá, bajo la nieve, tenían un aspecto mucho más rudo. Pero los uniformes eran muy parecidos.

ya nos vemos.

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